Octavo Pecado

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Saigo no Tenshi (Rol)

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1 Saigo no Tenshi (Rol) on Fri Dec 26, 2014 11:49 pm

Este es el tema para el Rol, toda respuesta se debe hacer aquí!

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2 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Fri Jan 02, 2015 12:06 pm

Yami no Tenshii wrote:

Jared

La conversación con Rose tuvo que posponerse debido al sorpresivo llamado de su padre, si así se podría decir. A diferencia de los Pecados quienes se comunicaban entre ellos de manera verbal, Lucifer tenía la capacidad de proyectar imágenes en las mentes de sus hijos para transmitir el mensaje que quisiera sin desperdiciar palabra alguna, los había entrenado muy bien para que descifraran sus deseos con tan sólo un par de imágenes. En esta ocasión, Jared tuvo la visión del abandonado castillo de su padre y de la habitación donde solían realizarse las reuniones de antaño, la falta de costumbre y los años siguientes a la desaparición de Lucifer ocasionaron que se tardara todo un segundo en entender lo que había visto, había pasado mucho tiempo desde la última vez que sintió la presencia de su padre dentro de su cabeza. Sin más remedio, les informó a Rose y a Irune de la reunión haciendo énfasis en el impecable comportamiento que debían tener y que no permitiría ninguna falta que fuera motivo de burla para su padre. La conversación con Rose se reanudaría después de la bienvenida del Señor del Infierno y la presentación oficial.

Sin dar cabida a reclamos, Jared envolvió a las dos mujeres con sus poderosas alas y desapareció en un relampagueó, reapareciendo segundos después en el lugar que su padre había indicado. La sala estaba igual de intacto que la última vez que la visitó, ni siquiera la cruenta batalla de sus hermanos contra el señor del infierno provocó dañó alguno. El amplio techo abovedado estaba sostenido por cuatro imponentes y gruesas columnas de mármol oscuro con serpientes finamente labradas, las antorchas que colgaban de las paredes de piedra se encendieron automáticamente al sentir la primera presencia demoniaca e iluminaron a mediana intensidad el amplio salón, dejando que algunas sombras danzaran sobre las impecables losas del suelo. El orgulloso General tomó su puesto dentro del semicírculo que formaban los pecados, percatándose de que algunos de sus hermanos habían respondido de inmediato al llamado de Lucifer. Curveó una sonrisa burlona “Cobardes”, pensó con ironía regocijándose de la perturbación que alguno de ellos sentían por encontrarse de nuevo reunidos en aquel lugar.

Inhaló con fuerza e hinchó su puesto, adoptando una postura altiva y relajada, sus hermanos estaban por debajo de él, nadie se le comparaba. Solo había dos grandes faltas en sus impecables acciones, la primera había sido desposar a una mujer que no pertenecía a su batallón y cuyo poder no era de un nivel apropiado para un General, y el segundo error tenía que ver con Freya. Ante el simple pensamiento de su hija un gesto amargo cruzó su atractivo rostro, algo que nunca antes se le había visto. Cuando se trataba de sus gemelas, Jared se volvía el padre más cariñoso y atento de todo el Infierno, era del conocimiento público que el General de Soberbia consentía y sobreprotegía a sus hijas con una gran intensidad, especialmente a Freya hacia la cual tenía un punto suave debido a su gran semejanza con su delicada madre. Irune era orgullosa y salvaje como él, había heredado el brillo altivo de su mirada, era una excelente guerrera con un toque particular de elegancia, todo su batallón admiraba a su hija. Por lo contrario, Freya era más fina y delicada, prefería pasar el tiempo jugando entre las rosas con su madre que entrenando con su padre, esa misma apariencia despertó en él un sentido de protección que pronto se volvió en consentimiento, con un batir de pestañas y un hermosa sonrisa, Freya se podía salir con la suya, con esa facilidad podía evitar el regaño o el castigo que su padre le tuviera preparado; sin embargo, ese gran afecto se estaba convirtiendo lentamente en vergüenza, en decepción ante la aparente debilidad de su hija que la llevó a enamorarse de un ángel…

… el simple pensamiento de que un ángel estuviera relacionado directamente con alguien de su linaje, le hervía la sangre. Freya había cometido una enorme falta y dudaba que el batir de sus pestañas y su hermosa sonrisa la liberaran esta vez del aprieto. Componiendo un gesto sereno, se cruzó de brazos y esperó a que el resto de sus hermanos y sus familias estuvieran presentes, sin ninguna intención de llamar a Freya para hacer la presentación oficial.

Yami

Todo fue tan rápido que difícilmente pudo recordar los hechos, un segundo estaba conversando con Feyrir sobre su regazo y al segundo siguiente éste le decía que tenía que prepararse para reunirse con Lucifer. Sin cuestionar, rápidamente se levantó y preparó a sus hijos, poniendo especial énfasis en Eneritz quien parecía distraída. Apenas se estaba recogiendo el largo cabello bicolor cuando Feyrir los transportó hacia un salón desconocido, amplio y elegante con un enorme techo e imponentes columnas. Mientras terminaba de arreglarse el cabello, dejando algunos mechones caer sobre su rostro, sus ojos carmesíes recorrieron la superficie de las columnas donde serpientes labradas parecían moverse por el efecto de la iluminación de las antorchas.

Ante la vista de semejantes animales un escalofrío recorrió su delgado cuerpo, una cosa que odiaba por sobre todas las cosas eran las serpientes, solo su naturaleza orgullosa le impidió acercarse más hacia su pareja para sentir su apoyo, en ese momento él necesitaba ser el apoyo principal de Feyrir y de sus hijos, no iba a permitir que Lucifer quisiera destruir a su familia por una segunda vez. Solo esperaba que Aki se comportara a la altura como príncipe heredero que era. Suspirando, arrancó su vista de aquellas terribles criaturas de mármol y dirigió su vista hacia Eneritz quien había pegado su pequeño cuerpo hacia su costado y tenía la vista fija hacia un lugar en específico. Curioso, Yami intentó descubrir qué era aquello que su hija veía con tal fascinación, pero sus ojos se toparon un espacio vacío hacia un extremo del semicírculo. Atribuyendo el nerviosismo de su hija por los recientes hechos, pasó un brazo alrededor de ella y la pegó aún más hacia su pierna.

- Todo está bien – le susurró mientras le daba un pequeño apretón. Con cierto agrado observó el asentimiento de cabeza de su hija para después apartarse de él, demostrando su herencia orgullosa. Satisfecho con su reacción, decidió prestar atención a los otros presentes, deslizando sus ojos por cada General hasta detenerse en Jared quien, junto con Febe, parecía ser el más relajado de todos – idiota – musitó para sí mismo reconociendo el porte del antiguo Jared, aquel que abusaba de su pareja y que casi nadie soportaba, aquel que con una sonrisa en su rostro se negó a ayudarles cuando Lucifer amenazaba con matar a Aki.

No quería volver a esas épocas, habían vivido en relativa paz por los últimos años que la presencia del Señor del Infierno significaba una amenaza para su nuevo estilos de vida. Tal vez bajo otras circunstancias no le hubiera importado, incluso lo hubiera disfrutado tal y como su antiguo General lo estaba disfrutando ahora, tal vez sólo se hubiera encogido de hombros para después subir al mundo humano y resguardarse ahí por un tiempo. Sin embargo, la situación era diferente, ahora tenía mucho más que perder, ya no era aquel demonio comandante de Jared que se había aburrido de la monotonía del Infierno y había subido al mundo terrenal para habitar entre los humanos. Ahora era la pareja del General de la Lujuria, padre de dos hermosos hijos y miembro de una noble familia demoniaca, no podía abandonar todo.

Resoplando, se acomodó un mechón de cabello detrás de su puntiaguda oreja y esperó a que Lucifer apareciera, al mal paso darle prisa.

Memphis

El descanso no había sido suficiente, ni siquiera había servido para recuperar un poco del poder que tenía al despertar esa mañana. Apenas estaba cayendo en los dulces brazos de la meditación cuando sintió la intrusión de su padre dentro de su cabeza y el mensaje claro que le acompañó. Por un segundo sopesó la posibilidad de ignorarlo y seguir cayendo hacia el mundo de los sueños, en un desesperado intento por recuperar algo de la energía desperdiciada en las últimas batallas. Sin embargo, su padre era persistente y sabía que, de no acudir, su familia se vería más implicada en todas sus artimañas, de igual manera el hecho de que su padre estuviera presente implicaba cierta posibilidad para rescatar a Derek. Sin más remedio, le indicó a Cyril y a Nova que se requería su presencia frente a Lucifer, en su antiguo castillo. Como futura heredera del reino de Pereza, la joven necesitaría comparecer al lado de su padre para hacer la presentación y el nombramiento oficial si Lucifer así lo juzgaba, por otro lado, Nova como pareja oficial de la princesa, también necesitaba estar en aquella reunión… además de que Memphis suponía que Miros se sentiría más seguro con su comandante cerca.

Como si fuera un espejismo, Pereza apareció en uno de los extremos del semicírculo donde Eneritz veía con tanta fijación, frente al poderoso trono de su padre, quien estaba a segundos de llegar. El cuerpo del peli-rojo estaba cubierto de pies a cabeza con la pesada capa, sin dejar un poco de piel expuesta, únicamente algunas rojizas puntas resaltaban de la capucha que caía sobre su rostro, ocultando la marca del león cuyo brillo se perdía poco a poco para dar lugar a un tono oscuro, como alquitrán corroyendo el reluciente oro. Sus pies los mantenía cruzados, flotando sobre el círculo que contenía el símbolo de su pecado. Si se hubiera quitado la capucha, hubiera dejado al descubierto el demacrado rostro que era surcado por manchas violáceas y rojizas bajo sus ojos.


Lucifer

A pesar de que el cuerpo caliente que se retorcía bajo él era uno de sus objetos sexuales preferidos, nunca nadie resultaba tan interesante para él como para robarle su completa atención. Mientras sus caderas seguían moviéndose con frenesí, enterrándose cada vez con mayor fuerza dentro de aquella estrecha carne, su mente se ocupaba en planear el próximo movimiento con sus hijos. Podía tardar días, incluso semanas jugando con el cuerpo de Derek, torturándolo de muchas deliciosas maneras hasta romperlo mental y físicamente; sin embargo, no era conveniente dejar solos a sus hijos a sabiendas que algunos no estaban contentos con su regreso, si les daba más tiempo probablemente idearían alguna estrategia para retomar el control del Infierno y esta vez acabar definitivamente con él… aunque ninguno tenía la suficiente fuerza para hacerlo, o al menos eso creía él.

Mientras tanto, sus oscuros ojos recorrieron la mano de Derek que se mecía sobre su entrepierna, observando la enrojecida punta que pronto soltaría su carga. Mientras se acercaba hacia el orgasmo, su entrada se estrechaba alrededor de él, oprimiendo su miembro y amenazando con arrancarle su propio clímax. Súbitamente, salió de su interior para después tomarlo de los celestes cabellos e incorporarlo con brusquedad, si se vendría no lo haría dentro de él donde seguramente la semilla de su hijo había estado antes… o al menos no lo haría esta primera vez. Subió una rodilla en la cama, aún entre las piernas extendidas y abiertas del menor, y lo acercó con fuerza hacia su propio miembro cubierto de líquido preseminal y sangre.

- Ya sabes qué hacer – ordenó mientras ajustaba más su agarre en los sedosos cabellos. No le importaba el incómodo ángulo en el que se encontraba el joven, ni los amarres que seguramente se clavarían más profundamente en sus tobillos, ni siquiera le importaba el miembro ajeno que imploraba atención. Solo importaba él y su propia satisfacción.

Esperando a que el otro cumpliera sin chistar, cerró momentáneamente los ojos para proyectar su presencia hacia su antiguo castillo que se había conservado en perfectas condiciones a pesar del paso del tiempo. Su energía se materializó en el centro del enorme salón circular, vistiendo con el mismo elegante traje que había portado a su regreso, sus cabellos cortos se encontraban peinados impecablemente dejando únicamente dos pequeñas hebras caer sobre sus ojos, los cuales recorrieron con frialdad a los que ya se encontraban presentes habiendo acudido de inmediato a su llamado. Con cierto gusto se percató de que algunos de sus hijos se habían reunido ya en el salón principal, incluso Memphis quien pensó se negaría acudir después de su exabrupto, se encontraba presente en su puesto designado. Le observó con aprensión, intentando sentir la presencia de aquella oscura y desequilibrada energía, encontrando en su lugar un aura cansada y desgastada por las batallas. Sonrío, al parecer su hijo estaba acabado.

- ¿Y el resto de sus hermanos? – preguntó con una enorme sonrisa, extendiendo una mano y deslizándola por el semicírculo donde algunos de sus hijos se encontraban presentes con sus familias.

Cuando la mano llegó al extremo donde Febe se encontraba, Miros apareció entre Feyrir y Ceres luciendo un rostro impasible aunque se podía ver una verdadera tormenta detrás de esos ojos violetas. Apenas había tenido tiempo de recoger a Loki y a Yuna, darles unas rápidas instrucciones de cómo comportarse frente a su padre y aparecer frente a éste en su castillo. No estaba par nada de acuerdo en que Yuna estuviera ahí en una etapa tan avanzada de embarazo, hubiera preferido dejarle descansar; sin embargo, sabía que aquello solo empeoraría su posición y no quería darle más herramientas a su padre para dañar a su familia. Con alivio se percató de que Nova se encontraba presente, no quería ser egoísta con su sobrina pero lo pediría a su comandante que, ante cualquier signo de alarma sacara de ahí a Yuna lo antes posible.

Kael

- No sabemos qué nuevas circunstancias nos traerán la presencia de Lucifer y Miguel… - titubeó el pequeño ángel. No era propio de él estar tan nervioso ni comportarse como un niño asustado; sin embargo, las presencias de aquellos dos seres poderosos dejarían intranquilo hasta al ángel más sereno – Lo mejor será que se mantengan al margen de lo que está pasando en el Cielo y el Infierno

- Sí, por la posición en la que nos encontramos no sería conveniente hacer ninguna alianza – suspiró Kael al mismo tiempo que rodeaba a su pareja por la cintura, dejando que sus dedos acariciaran el plano vientre donde su primer hijo se estaba desarrollando – Solo espero que ellos nos dejen al margen de todo – susurró pensando en la familia de Freya. Sólo esperaba que tuvieran el suficiente sentido común como para no involucrarles en una batalla ni arrinconarlos entre la espada y la pared, ahora eran neutros no podían tomar ningún partido en las batallas venideras.

- Te mantendré al tanto, Kael – se despidió Merak con un asentimiento para después desaparecer en un halo de luz blanca.


Kikyo_Elric wrote:Rose/Irune/Freya

Por desgracia para Jared, su padre no estaba dispuesto a permitir ninguna falta de protocolo en su primera reunión en siglos, en cosa de segundos y con agitar sus largos dedos incluso antes de llegar, la sala se llenó un poco más. Detrás del ya muy afectado Memphis aparecieron sus dos hijos pequeños, que incapaces de acercarse a su padre se quedaron parados detrás de su capa muertos de miedo, sus risos rojizos les caían sobre la cara cubriendo sus pequeños leones que brillaban con luz tintineante. Aunque deseaban acercarse a su hermana mayor una fuerza superior les impedía moverse de su lugar de honor cerca de su padre.

Detrás de Febe apareció un hombre alto, fornido, muy fuerte, de cabello negro entrecano y más de metro noventa de altura. La ropa se ceñía a su cuerpo musculoso pero su rostro confundido lo hizo parecer vulnerable por un segundo. Febe lo miró y su tez normalmente rosada y graciosa se puso pálida y sudorosa en cosa de segundos, ambos cruzaron una mirada llena de significado antes de que ella volviera la vista al frente y él se alzará orgulloso detrás suyo. Ambos parecían haberse hecho a la idea de que uno de ellos no iba a salir con vida de aquella habitación.

Rose tardó un segundo en comprender lo que aquello significaba y volteo discretamente el rostro para ver a la menor de sus hijas aparecer de la nada junto a su gemela. Freya lucía anormalmente resplandeciente y hermosa a la luz tétrica de aquel palacio del infierno, miró confundida a su madre y luego suspiró, agradecida de que su marido no estuviera convocado a esa reunión. La formalidad era tal que sobre su cabeza había aparecido la sencilla corona de Enebro que los habitantes de su pueblo de exiliados le habían regalado cuando ella y Kael habían logrado finalmente alzar un lugar donde todos los que no eran bienvenidos en ninguna parte podían disfrutar de la paz de la neutralidad. No quería ni pensar para que la quisiera su abuelo ahí, pero se quedó muy quieta, esperando que su padre, que se sentía tenso y hostil, no se percatará de su presencia. Era evidente que a su Abuelo le importaba un comino su neutralidad, pero ella no cedería.

Feyrir

Miró un segundo a su familia, Yami parecía a punto de vomitar y Aki estaba tan pálido y rígido que sus hermosas facciones despedían una sombra malévola y lo hacían parecer varios años más viejo. La que parecía más estable era su hija, miraba fijamente a Memphis con los ojos bañados en la luz lechosa de algo que Feyrir no había visto más que una vez antes, una profecía.

-Eneritz!- Susurró con firmeza al tiempo que su padre aparecía en la habitación, la niña lo miró, desconcentrada y el negó con la cabeza lentamente, si su hija tenía ese poder tan sorprendente su padre no debía saberlo, antes de volver la vista a su padre. El vello de la nuca se le erizo sólo de verlo ahí, tan sano y reluciente como si nunca se hubiera ido en primer lugar.

A su lados la gran mayoría de sus hermanos ya estaban formados, Ceres era el único que estaba parado ahí, donde le correspondía, completamente sólo y casi se sintió mal por él.

Ceres lucía nervioso y se frotaba los nudillos con las mangas de su elegante suéter de punto, pero se quedó quieto como una tumba cuando su padre apareció a unos pasos de él.

Derek

-Si, Mi Señor…

Mientras se dejaba llevar por aquella violencia y sentía su boca a rebosar de aquella carne palpitante con sabor a sexo y sangre su mente divagó por un momento. Aquella extraña dimensión donde Lucifer guardaba sus juguetes siempre estaba llena de gente, llena de jaulas iguales a la suya llenas de mujeres hermosas, de hombres deliciosos e incluso de criaturas mágicas que el otro encontraba encantadoras o que lo atraían sexualmente.

Derek recordaba con claridad una ocasión en que su amo simplemente observaba mientras una manada de sátiros se divertían con ´pel, y se había sentido tan honrado. Cuantas horas de sexo como él que ahora lo había convertido en un gatito sumiso le tomaría a Lucifer volver a doblegar su voluntad de aquél modo?

Si tan sólo pudiera ver a mis niños no estaría tan mal, pensó succionando ávidamente la carne ajena y cerrando los ojos impulsivamente cuando casi se ahogó con aquel chorro de semen caliente que le inundó la garganta. Aunque hizo todo lo posible por beber hasta la última gota algunas recorrieron su cuerpo, bajando sensualmente por su garganta mientras sus músculos se relajaban ante su propió orgasmo que había bañado la cama de su propia leche caliente.

No emitió ni un sonido, pero por un segundo casi se olvidó de que el ya no era sólo un cuerpo para darle placer a su amo…¿pero cuánto tiempo podría resistir su voluntad contra su instinto y ante el tacto de aquel ser insaciable? Él mismo sentía ya una necesidad imperiosa de montarlo, de venirse de nuevo, de beber de él por el resto de su vida. Estaba perdido definitivamente.

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3 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Fri Jan 02, 2015 12:53 pm

Yuna/Loki

La idea de tener que asistir a una reunión convocada por el presuntamente muerto Lucifer no era para nada del agrado de Yuna. El fruto en su vientre se agitaba inquieto, como si supiera lo que ocurría fuera, la demonio mentiría si dijese que no temía el pequeño naciera pronto por culpa del estrés que le rodeaba. Y si eso no era suficiente para mantener su piel cubierta por una constante escarcha, Loki fue convocado también. Lo que menos quería era tener juntos a las personas que más amaba y atesoraba en los tres mundos, ante el ser de maldad máxima.
Odiaba sentirse mal informada, apenas conocedora de los antiguos estándares del infierno, no saber si su antigua posición como ángel intervendría, en qué tanto peligro se encontraba comparada a las otras parejas oficiales.
Apoyó ambas manos en su vientre ante la creciente incomodidad. Tenía que ser fuerte por sus dos hijos y pareja. Exaltándose al inicio, sintió a su hijo hibrido apoyar una mano en su hombro.
Loki se encontraba igual o peor de preocupado que su madre, la energía demoniaca pura le hacía sentir débil a pesar de llevar toda su vida en e infierno rodeado de demonios. Apenas podía contener el temblor en su cuerpo, ojalá Kakos hubiera podido asistir también, pero su fiel dragón debía esperar en la tierra. Jamás esperó ser convocado también a esa reunión, temía no salir de vida de esa gigantesca construcción. Su cabello apenas se mantenía amarrado en una irregular coleta peinada a las carreras, desconocía cómo consiguió su madre trenzarse el cabello en una sola y larga trenza escarchada.
Ansioso por salir huyendo, permaneció clavado en su sitio detrás de su madre, a la espera de lo qué ocurriría en aquella sala.


Erina/Cyril

La energía pura de Pereza que su padre le otorgo antes de retirarse a reponerse, fue suficiente para dejar su energía de ira en un profundo estado de somnolencia, momento en que fue capaz de reponer su fuerza gastada esos últimos meses lo suficiente para estar físicamente lista para la reunión, pues emocionalmente no creía ir a estarlo nunca. Deseaba con todo su ser sumirse en una meditación profunda y olvidar los nuevos problemas, y a la vez, desgarrar el cuello de ese demonio que apareció para destruir la nueva tranquilidad de su familia. No chistó cuando su padre le informó en pocas palabras de la reunión, era su responsabilidad asistir, parte de su labor de heredera al pecado de Pereza, y prefería asistir mil y un veces antes de que sus pequeños hermanos fueran obligados a ello. Les protegería hasta el fin, Lucifer no les tocaría un solo cabello.
Y cual cruel burla ahí aparecieron a su espalda, los pequeños obligados a presenciar cualquier juego cruel su abuelo tuviera en mente.
Siguiendo formalidades, usaba una capa a juego con la de su padre y general, con la diferencia de ser de una tela más ligera que ondeaba con cada uno de sus movimientos y le permitía mayor movilidad. Una capucha ocultaba también la mayor parte de su rostro, con los cabellos rojos a la vista y líneas doradas que brillaban entre estos.
Intentando mantener su postura, dio una ojeada rápida al salón, cruzando al final la mirada con su pareja, agradecía profundamente que este hubiera podido acudir.


Aleksandre

Un instante después de ser convocado a la reunión, se encontraba listo y dispuesto, su único contratiempo arrastrar el trasero del rubio a la reunión. Por fortuna llegó con apenas segundos de diferencia, feliz podía decirse, de encontrarse de nueva vez bajo esos techos oscuros donde su padre solía reunirlos para repartir lecciones, castigos o tareas. Ya podía saborear los viejos tiempos una vez más en sus manos o vaya que lo disfrutaría.
Y eso no era lo único que le brindaba placer, por primera vez en mucho tiempo, se sentía con ventaja sobre sus hermanos. A diferencia de todos menos Miros, contaba con una pareja de su mismo pecado, y ahí no terminaba la cosa, lo admitiera o no, Nine era básicamente el único, incluyendo a sus comandantes, que podía llevarle el paso en una batalla uno a uno, Shurik seguía siendo superior, pero el rubio tenía la fortaleza necesaria para ser el digno acompañante de un Gneral. Lo único que le faltaba era un heredero a su lado, pero aun eso no tardaría en llegar, dando una ojeada rápida al abultado vientre del insoportable enano, su pecho se hinchó de orgullo y gusto. Otro punto para él, ni siquiera Jared o su hermana Febe, eterna consentida de Lucifer, tenían tantas ventajas como él en esos momentos.

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4 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Fri Jan 02, 2015 9:05 pm

El señor de Todo el Infierno se regocijó cuando el resto de sus hijos aparecieron uno por uno con sus respectivas familias delante de sus oscuros y hambrientos ojos. Todos estaban reunidos de nuevo, la Familia Imperial del Infierno, los demonios más fuertes de la existencia se encontraban en un solo lugar emanando una increíble cantidad de energía que cualquier Virtud se hubiera incinerado con respirar el viciado aire, postrándose ante sus pies…

… y hablando de eso

- ¿Dónde quedaron los modales? – murmuró con el cejo fruncido y una apretada línea entre sus labios, claramente disgustado ante la falta de etiqueta en una reunión tan importante. Dispuesto a enseñarles a todos una lección de modales, alzó un dedo y cambió el campo gravitacional alrededor del semicírculo de sus hijos y sus nietos varones, de esta manera un pesado muro invisible cayó sobre sus espaldas obligándolos a caer arrodillados en el suelo con la cabeza hacia abajo. La fuerza era tal que, si no empleaban sus manos y rodillas para apoyarse en el suelo, terminarían aplastados como insectos en el pulcro mármol. Las excepciones a aquella descomunal fuerza gravitacional eran las demonizas, a quienes únicamente les había obligado a inclinar ligeramente la espalda y agachar la cabeza – Mucho mejor – sonrió, retirando su mano pero sin levantar el hechizo. Los sometería por un rato más para su total disfrute y satisfacción, como lo hacía cuando eran pequeños, aprovechándose de esa situación para comenzar con su exhaustiva evaluación.

En un extremo estaba Memphis quien al último segundo logró descruzar sus pies para caer apoyado en sus rodillas y evitar ser aplastado, como muchas otras veces en el pasado, el General estaba visiblemente cansado ya que sus manos temblaban con fuerza en el suelo, teniendo dificultad para soportar tal peso sobre su espalda. Con claridad se podía escuchar la pesada respiración que movía la orilla de la capucha y sus mechones rojizos, mientras que gordas gotas de sudor caían sobre las grietas de las lozas y se perdían entre las entrañas de la tierra. Al escuchar las agudas exclamaciones a sus espaldas, supo de inmediato que su padre no dejaría en paz a su familia.

Tomado por sorpresa, el pequeño cuerpo de Orión cayó con fuerza al suelo siendo duramente aplastado por el pesado muro gravitacional, su cabeza rebotó en el suelo y de inmediato un fino río de sangre comenzó a brotar a la altura de la ceja, manchando el mármol con gotas de sangre y perladas lágrimas que descendían con abundancia por el redondito y sonrojado rostro. A su lado, Rea gritó y se arrodilló, juntando todas sus fuerzas para intentar levantar a su pesado hermanito del suelo, ambos llorando y gritando por su padre para que les ayude.

Los largos dedos de Memphis se clavaron en la loza mientras los sollozos de sus hijos le taladraban el tímpano, sus ojos desorbitados no sabían en qué fijarse mientras que su cuerpo seguía temblando de furia. Juntando la poca fuerza que le quedaba, intentó levantarse apoyando un pie sobre el suelo para impulsarse. Necesitaba salvar a sus hijos, necesitaba salvarlos a cualquier costo…

… Necesitaba salvar a su familia… necesitaba salvarlos sin importar nada. Poco a poco lograba vencer el poder de su padre sobre él, la determinación era lo único que impulsaba su cuerpo vacío de energía hacia arriba con el propósito de voltearse hacia sus hijos e invocar a Titán y Leviatán para que se los llevaran lejos.

- Iluso – murmuró Lucifer, aumentando la fuerza alrededor de su hijo mayor ocasionando que regresara a su posición y el suelo alrededor de él se resquebrajara.

El patriarca de la familia se había detenido delante de Memphis, observando con poco interés el sufrimiento de sus nietos, quienes seguían llorando por su padre con desesperación. Lucifer no había pensado que el campo tomaría desprevenido al más pequeño, no quería hacerle daño de manera deliberada pero sus hijos a esa edad tan temprana ya eran bastante poderosos. Eso era un indicador más de la mala calidad en el entrenamiento de sus descendientes que tendría que remediar. Sin inmutarse, levantó el campo alrededor de los dos pequeños, permitiéndole a Rea socorrer debidamente al menor, quien se afianzó a ella como si su vida dependiera de ello.

- Débiles, probablemente es la sangre de su segundo padre – se burló con una retorcida sonrisa viendo de reojo la nuca de Memphis. Sin perder el aire burlesco, avanzó unos cuantos pasos hacia Cyril, la hija reencarnada y su pareja, el Comandante de Avaricia quien se encontraba arrodillado en el suelo junto a ella. Con el movimiento de su mano detuvo el hechizo de gravitación sobre la mujer, liberándola de su sometimiento para evaluarla con detenimiento.

Físicamente recordaba bastante a su padre, con el cabello rojizo y ondeante como fuego; sin embargo, esos ojos que rugían eran los de su madre Kai, Comandante difunta de Ira. Recordaba muy bien a esa mujer, salvajemente bella con la férrea determinación de una digna guerrera, la tenía en muy alta estima hasta que se unió con el demonio de la Pereza. Para Lucifer, quien creía en la pureza demoniaca, era una aberración la mezcla de batallones ya que la herencia de un Pecado se contaminaba y su esencia pura disminuía. Cyril era un claro ejemplo de ello, su madre era de Ira y su padre de Pereza, dentro de ella yacía dos esencias completamente diferentes, opuestas, y ahora se había unido a un demonio de la Avaricia, por lo que sus hijos nacerían con tres esencias, y los hijos de sus hijos podrían tener cuatro… y así hasta perder la línea de poderes que dividen a los Pecados y por lo tanto a todo el Infierno.

Ante tal pensamiento, Lucifer arrugó ligeramente la nariz sin quitarle los ojos de encima a la mujer. Era una aberración, una aberración que la mayoría de sus hijos había cometido. Sin importarle que el demonio al lado de Cyril se agitara con molestia, alargó una mano y tocó con la punta de su dedo el dorado león, explorando en solo un instante su vida pasada, desde su primer nacimiento como Erina hasta su integración por completo después de la muerte de Mikaell. La marca emitía un brillo tornasol mientras le mostraba a Lucifer  las vidas y sufrimientos de sus dos dueñas.

Al finalizar, alejó su mano y la marca regresó a su brillo dorado natural. En las elegantes y maduras facciones del mayor se podía ver un gesto de desprecio ante el desagradable olor angelical que todavía no lograba deshacerse la muchacha debido a su corto tiempo como demonio. Para Lucifer, el olor más desagradable que podía existir era aquel que emitían naturalmente los ángeles, aquel angelical olor a Lavanda y Hierbabuena. Por muchos siglos él convivió con en ese olor… y pasaron otros siglos para que pudiera deshacerse de ese que rodeaba todo su antiguo cuerpo. Sin emitir palabra alguna se retiró, dejando atrás a un inquieto Nova quien luchaba por liberarse del hechizo, angustiado por lo que la marca en su propio rostro le había mostrado. El león había servido como un proyector por lo que, aquello que se había mostrado frente a los ojos de Lucifer, también se había mostrado delante de él.

- Cyril… - susurró aún sin poder levantar la cabeza, buscando algo más que los bordes de la capa y las largas piernas de la mujer.

Mientras tanto, Lucifer caminó hacia su siguiente hijo, el Segundo General quien también tenía dificultades para someterse a la voluntad de su padre. Jared era la Soberbia personificada, no se arrodillaba ante nadie y siempre aplastaba a cualquiera que estuviera por debajo de él, incluso tenía dificultades para someterse ante la voluntad de su padre… aunque siempre terminaba haciéndolo, justo como ahora. Sonriente, se detuvo delante de él percatándose de que era uno de los pocos que había conseguido levantar ligeramente la cabeza, clavando su mirada hacia el frente en lugar del suelo. Ese era su orgulloso hijo, uno de sus favoritos… sin embargo, ahora había hecho cosas que no eran de su total favoritismo.

Sus ojos recorrieron a las tres hermosas rosas que se paraban orgullosas detrás de él. Dos de ellas idénticas en aspecto, aunque diferentes en esencia. Mientras una emitía una energía parecida a la de su hijo, la otra emitía una energía parecida a Feyrir… junto con aquel fuerte y desagradable olor a Lavanda. Arrugando el entrecejo, clavó su mirada en el pequeño y plano vientre de la menor, percibiendo la bola de energía negra y blanca que crecía y se desarrollaba entre sus entrañas.

- Bastante decepcionado – musitó lo bastante fuerte como para que le llegara a los oídos de Jared. Una de ellas podía ser lo suficientemente digna para heredera el trono de Orgullo, la otra no. Con una última mirada hacia las gemelas, deslizó sus ojos hacia Rose quien se encontraba al lado del rubio. Mutando su expresión a una más pícara, liberó a la mujer del hechizo para observarla con más detenimiento.

Tenía que darles crédito a sus hijos, en cuestión del atractivo todos habían escogido parejas placenteras al ojo demoniaco. Tenían un gusto exquisito en cuanto a amantes y parejas. Por el momento había tomado de vuelta a Derek como su juguete sexual pero tal vez, más adelante, alguno o alguna otra pareja de sus hijos se podría volver su próximo juguete, todos tenían potencial para volverse un lindo objeto de deseo y placer.

Rose tenía suaves curvas que formaban un delicado cuerpo, las vaporosas telas que lo cubrían le hacían poca justicia a lo que sabía se encontraba bajo de ellas. Su cabello castaño emitía un agradable olor a flores, tal vez rosas y otras más silvestres. Alrededor de ella se podía percibir un aura de inocencia permeado con una arrebatadora lujuria… ligeramente parecido al Derek que retozaba y gemía de placer bajo las embestidas de su verdadero cuerpo. Son querer evitarlo, las comisuras de sus labios se alzaron para formar una burlesca sonrisa, sin apartar la mirada de los ojos de la mujer

- ¿Sólo dos hijas, Jared? Si yo tuviera a mi lado a esa hermosa demoniza, seguramente ya habría repoblado a todo el infierno para reemplazar a todos mis inútiles hijos – ensanchó su sonrisa y se acercó hacia ella, levantado el hechizo de gravitación de Jared únicamente alrededor de su cuello para que pudiera presenciar con sus ojos lo que estaba a punto de hacer – Eres una mujer bastante fértil – murmuró cerca del rostro de Rose, sujetándola delicadamente por la barbilla – Seguramente mi hijo es el inútil... ¿No quieres tener hijos míos? – se burló abriendo más los ojos hasta que hubieran adoptado un sólido color negro. Sin esperar respuesta, se apoderó de los labios de la mujer de un solo movimiento, dominando con suma facilidad la esencia de la menor.

Tal como hizo con Cyril, su verdadero objetivo era explorar la vida de Rose hasta ahora como pareja de su hijo y madre de sus futuras herederas. En un instante pudo recorrer los cientos de años de la vida de Rose, atrayendo su atención la especial conexión que compartió con Nova por cierta cantidad de tiempo. El Águila tatuada en la espalda de la mujer brilló de un cálido tornasol al igual como había hecho el León de Cyril, compartiendo aquellos recuerdos con Jared cuyos ojos habían adoptado el mismo color tornasol y se sumergía en los recuerdos más trágicos y pasionales de la mujer...

… hasta que lo vio.

Sonriente, Lucifer creyó que aquello era suficiente y se separó de ella, no sin antes morder el labio inferior de la mujer hasta dejarlo enrojecido y lanzarle una lejana mirada a Nova. Brillando de satisfacción, se acercó a Jared quien no podía controlar el temblor de rabia que sacudía su cuerpo, sus ojos que habían vuelto a su dorado habitual lo veían con rencor y odio.

“¡Sí! ¡Ódienme mis hijos! ¡Ódienme! El odio es el principal motor de los demonios” pensó para sí mismo mientras su sonrisa se retorcía bajo la mirada de su segundo hijo.

- Pobre hijo mío, te compadezco – y nada le dolía más a la Soberbia que la lástima. Ahí bajo sus ojos, poco a poco sus hijos se romperían y los formaría en mejores demonios, más poderosos, motivados por el odio y el rencor dispuestos a tragarse el mundo entero. Esos eran los verdaderos demonios. Con una palmada en la espada que paralizó el cuerpo del rubio, Lucifer siguió su camino… el trabajo lo había hecho sin proponérselo...

…porque ahí, entre los recuerdos de su querida rosa estaba la traición que había cometido al yacer por última vez con Nova, siendo ya pareja de él.

Sin dejar de sonreír, el Señor del Infierno caminó hacia Aleksandre, el Tercer General, su hijo más fuerte físicamente y más alto que todos. Podía sentir su excitación por la guerra, por la sangre, ahí en lo más profundo de Ira descansaba esa insaciable sed… y él le daría de beber, le daría todo un Oasis para saciarse. Se detuvo delante de él y clavó su curiosa mirada en el hombre rubio arrodillado en un estado avanzado de embarazo. Se percató de que el muchacho tenía cierta dificultad para equilibrar su abultado vientre y que éste no sufriera daño por el campo gravitacional. La posición en sí era bastante incómoda pero aquello no parecía más que frustrarlo e irritarlo, sin encontrar nada de dificultad el aguantar la fuerza del campo… sin duda era poderoso.

Al igual que con Rose, liberó a Nine del campo gravitacional, indicándole con un dedo que se pusiera de pie para observarlo mejor. Aún irritado, el rubio obedeció a regañadientes, sabía que aquel era el Señor del Infierno y Padre de los Pecados Originales, pero le irritaba de sobre manera recibir órdenes de quien fuera. Con el cejo fruncido, se incorporó para someterse al escrutinio del mayor, tratando de ignorarlo pero sin parecer muy irrespetuoso, a diferencia de Shurik quien sólo lo amenazaba, estaba seguro que Lucifer no dudaría en evaporarlo; además de que esa mirada lo perturbaba, había algo retorcido en aquel ser que le ponía nervioso, no era el mismo Señor del Infierno que antes… había algo más oscuro. Sin percatarse, apoyó una mano en su abultado vientre, sintiendo a su pequeño retorciéndose entre sus entrañas.

Mientras tanto, Lucifer deslizaba sus dedos por el alto y delgado cuerpo del menor, deteniéndose ante la capa roja que lo catalogaba como demonio médico. Sin duda debía tener un decente nivel de energía para poder controlar la magia de sanación siendo un demonio impulsivo de la Ira. Algunos mechones rubios caían sobre unos ojos azules como el hielo y vibrantes, llenos de vida y picardía que a Lucifer se les antojo verlos en sufrimiento, un color tan bonito oscurecidos por el dolor.

- Vaya, vaya Sassha… nada mal, mejor que todos tus hermanos – sus ojos brillaron con orgullo al liberar el campo gravitacional del cuello de su hijo, al igual que con Jared – Tu pareja es un buen recipiente de poder y pronto tendrás un heredero – a pesar de sus palabras de aliento, había un tono sutil indicando que Nine era únicamente un objeto para sus medios, al igual que el resto de las parejas – Mm… pero le falta algo… una cicatriz

El médico nunca lo vio venir, únicamente sintió unos fuertes dedos enredándose con brusquedad entre sus suaves hebras doradas y después un intenso dolor en su cuello. En ese instante, todo su cuerpo se paralizó, no podía retroceder ni alejarse de la fuente del ataque, tenía al mismo Señor del Infierno afianzado con sus largos y afilados colmillos a su cuello, la saliva que escapaba de sus labios parecía ácido corrosivo que quemaba la piel a su paso. Los cerúleos ojos se oscurecieron con un intenso dolor mientras la Hydra en su espalda brillaba de la misma manera que las otras marcas, Lucifer estaba invadiendo su mente con fuerza y agresividad, arrancando sus recuerdos como un infante arranca las hojas de un libro… y así como llegó, el dolor desapareció, dejándolo jadeante y apenas en pie con la piel de su cuello quemado y dos grandes incisiones que no sanarían nunca.

Con los ojos encendidos de rabia pero con el miedo de enfrentar a Lucifer paralizando su cuerpo, el médico únicamente pudo retroceder un paso sujetando la parte afectada para retener la sangre que brotaba. Frente a él, el mayor le devolvía la mirada con un gesto inescrutable mientras un fino hilo de su carmesí sangre rodaba por su barbilla.

- Jum… igual que Aleksandre – los negros ojos se deslizaron hacia el vientre el cual estaba rodeado por un vapor de ácido corrosivo que poco a poco avanzaba hacia Lucifer. En ese momento Nine se percató de que había una pequeña ampolla en la mano de éste, probablemente provocada por el vapor – Es fuerte desde el vientre – murmuró con el primer gesto de seriedad en la reunión. Al pequeño no le gustó que agrediera a su “madre” – Excelente – sin más, se volteó para dejar atrás a un jadeante y adolorido Nine que no dejaba de acariciar su vientre, el cual seguía rodeado de un ácido que no le hacía daño.

Continuando con su recorrido, sus pasos se escucharon por todo el salón hasta que se volvieron a detener frente a su Cuarto General, uno de sus hijos descarriados que necesitaba disciplina. Aunque nunca fue abierto al respecto, Feyrir fue uno de sus hijos predilectos con un enorme potencial por explotar, desde pequeño lo entrenó en los placeres carnales, haciéndolo perfecto para el papel de la Lujuria. Era un buen soldado con un encanto hechizante como su madre; sin embargo, todo cambió cuando su primogénito fue concebido, su potencial como General disminuyó y la Lujuria decayó… o al menos así lo percibió. Por esa razón mandó a matar a su primer nieto, acción que lo llevó a su tercera derrota en toda su historia. Bueno, nunca lo admitiría en voz alta, pero aquella operación fue precipitada por su coraje hacia la imprudencia de su hijo, ahora podía ver que aquel niño había crecido para ser un buen heredero… aunque eso lo juzgaría más adelante.

Detrás de Feyrir, se encontraba la Primera Princesa de Lujuria, una encantadora niña con un aire orgulloso aunque carecía de poder especial por lo que podía percibir. Sus ojos se encontraban distraídos, fijos en algún punto que no podía ver mientras sus pequeñas manos se cruzaban sobre su pecho con nerviosismo. Por un momento, Lucifer la observó creyendo ver un brillo sin igual en esos profundos pozos carmesíes; sin embargo, después de poco tiempo perdió el interés y saltó su vista hacia Aki, quien se encontraba arrodillado con el cabello rubio cayendo como cascada hacia el suelo. Detrás de él, muy en el fondo junto al trono Real, la mujer con grandes orejas de zorro emitió un leve ronroneo de placer, al parecer aquel muchacho le parecía placentero a la vista.

- ¿Sólo dos Feyrir? – repitió las mismas palabras que con Soberbia – Eres la Lujuria...y aún así sólo has podido engendrar dos hijos… qué decepción – largó un suspiro para después sonreír mostrando sus afilados colmillos – ¿Ni teniendo a alguien de Orgullo a tu lado? –

Con un movimiento de su mano cambió el campo gravitacional alrededor de Yami, quien pasó de sentir su cuerpo pesado como roca, a ligero como una pluma.

- ¿Qué…? – exclamó el bicolor al sentir su cuerpo levitar en el aire, sus rodillas se habían despegado del suelo y sus dedos se agitaban en el aire en un tonto intento por afianzarse al suelo. No sabía qué estaba pasando, sólo sabía que estaba flotando a pocos centímetros del suelo en una posición semi encogida. Sabiendo que aquello era producto de nadie más que de Lucifer, alzó su carmesí mirada para encontrar a éste peligrosamente cerca de su cuerpo, tanto que podía sentir su cálido aliento barriendo algunos mechones bicolores. Intentó resistirse pero su cuerpo se volvió laxo cuando el otro lo tomó bruscamente del cabello y las caderas, atrayendo sus labios hacia los suyos.

Los dedos de Lucifer quemaban la piel de su espalda baja, dejando una perfecta impresión de su palma mientras le robaba un fogoso beso que lo estaba llevando al borde del placer. Odiaba sentirse así, sentía que el mayor no sólo estaba violando su cuerpo sino también su mente al recorrer los innumerables recuerdos que habitaban dentro de su cabeza. Sin misericordia husmeaba por todos lados, poniendo especial énfasis en el momento cuando Feyrir le arrancó la marca y le borró la memoria, reviviendo varias veces el dolor que sintió después de enterarse que pasó años, separado de su familia por culpa de la locura de Memphis. La cicatriz nunca había sanado del todo y ahora emitía el brillo tornasol junto con su marca de fénix. Su naturaleza orgullosa, le permitió resistirse por unos segundos al beso, enardeciendo aún más el deseo del Señor del Infierno quien clavó las uñas en la espalda y el cuero cabelludo del bicolor. Yami sintió el beso como si fuera una tortura eterna, aunque hubieran pasado pocos segundos. En un instante, Lucifer se separó de él y lo dejó caer con pesadez a un lado del rubio, a quien había liberado del hechizo gravitacional al igual que sus otros tres hermanos, únicamente el cuelo para que presenciaran lo que le hacía a sus parejas sin poder hacer nada.

El bicolor apenas se podía apoyar en el suelo, sus brazos temblaban mientras su cabello caía como una cascada de ébano sobre su cuerpo. La cara la tenía enrojecida y había luchado con todo su ser para no gemir de placer dentro de ese beso. Maldición. Pensó con humillación y odio al sentirse indefenso y violado de la peor manera para él, la mental.

- Pensé que te había enseñado todo sobre el placer… veo que me equivoqué. Tu pareja disfrutaría más entre mis piernas – añadió con sorna para continuar hacia su siguiente hijo. El Quinto General.

Miros no podía ver lo que estaba pasando, la cabeza la tenía tan agachada que únicamente podía ver dos grietas del mármol. Sólo podía escuchar murmullos y los ocasionales comentarios sarcásticos de su padre, acompañados de algún gruñido por parte de sus hermanos. Al parecer algo les estaba haciendo a las parejas, algo que alteraba a sus hermanos… mil mierdas. Odiaba sentirse tan indefenso, quería pararse, quería sacar de ahí a su familia, no quería que Yuna y Loki sufrieran los mismos tratos que él sufrió en su infancia. Ni siquiera podía acudir a Nova, el pobre hombre luchaba su propia batalla para evitar caer ante el campo. Por momentos se removía para tratar de recobrar un poco el control de su cuerpo, mover aunque sea una mano para invocar alguna técnica, el campo solo evitaba que movieran su cuerpo pero no les extraía la energía, por lo que podían emplear cualquier tipo de magia. Sólo necesitaría recobrar el movimiento de una mano para sacar a todos de ahí…

… ¿A costa de qué? De nada serviría, su padre tenía tal poder que únicamente los regresaría con el tronar de sus dedos en un instante. Por más veces que lo quisiera, nunca iba a superar el poder de su padre… aquel poder infinito y tan oscuro como el abismo mismo, un poder tan increíble… un poder que codiciaba.

- De todos… tú has cometido la mayor falta

Sus ojos se abrieron de par en par. Su padre se encontraba parado exactamente frente a él, podía ver las puntas relucientes de sus zapatos, tan cerca de su rostro que solo faltaban unos centímetros para terminar besándole los pies, sus cabellos violetas se arremolinaban alrededor de éstos, incluso algunas hebras se encontraban atrapadas bajo las pulcras suelas. Maldiciendo una vez más, empuñó sus manos mientras su cuerpo temblaba y su garganta se secaba, acción que siempre ocurría cuando se encontraba cerca de alguien con una acumulación de poder mayor que la suya… algo muy extraño tomando en cuenta que se trataba de un Pecado Original.

- Un híbrido – Lucifer escupió con rabia mientras arrugaba la nariz ante el fuerte hedor que despedía la parte angelical de Loki. Un híbrido pisando el sagrado suelo de su castillo, un híbrido luciendo una marca de Pecado… un híbrido como heredero al trono ¿Cuándo se hubiera escuchado de eso? Sin borrar aquel gesto de su rostro, elevó una mano para aniquilar de una vez por todas al ser que mancillaba su suelo. Sin embargo, un pequeño jalón en su pantalón lo detuvo.

- Padre… espera – de alguna manera Miros había conseguido reunir toda su energía para levantar la mano y afianzar el pantalón de su padre. Haría todo lo posible por salvar a su hijo, era suyo, suyo y de Yuna, de nadie más. Enredando aún más los dedos en la fábrica, elevó con dificultad el rostro clavando sus ojos resplandecientes de negro en su padre – Prueba su poder – resopló, sintiendo que su padre aumentaba la fuerza del campo alrededor de él; sin embargo, su determinación fue tal que ni aquello lo hizo retroceder.

- Prueba su poder…– sus palabras atrajeron la atención de su padre quien bajó la mano lentamente. Por un instante el Señor del Infierno titubeó, sintiendo un ápice de lástima por el hijo que suplicaba por la vida de su ser querido.

- Siempre he odiado ese sentimentalismo tuyo – escupió, sumergiendo en lo más profundo de su ser aquella luz que brilló por un instante. Con despreció volvió a alzar la mano, pero la voz de su hijo lo detuvo de nuevo

- Si no es digno, entonces mátanos a los dos… ahí tienes un digno heredero – cabeceó hacia el vientre de Yuna, en la cual crecía un hijo legítimo de Miros – Es pequeño… y manejable – odiaba usar esas palabras, pero sabía lo que su padre quería, sabía qué cosas decir para despertar su parte negociadora y avara – Si resulta ser digno, entonces ganarás a un fuerte guerrero…

Y tal y como predijo el peli violeta, su padre cayó redondo ante tan tentadora propuesta. Bajó su mano una vez más y sonrió con sadismo.

- De acuerdo – para sellar el trato, redujo la fuerza extra que había aumentado en el campo, ocasionando que Miros exhalara un suspiro de alivio – Tienes suerte mocoso – se dirigió por un segundo a Loki para después deslizar su mirada hacia Yuna… a la que más codiciaba por su historia. Estaba bastante interesado en saber cómo un híbrido había terminado como heredero a un trono, que se ocultaba detrás de ese misterio… su garganta se secó ante la sed que le invadió por conocer todo lo relacionado con la familia de Avaricia.

Los ojos de ébano se deslizaron por la mujer, deteniéndose en los brazos cubiertos de escarcha y el hermoso cabello de un negro carbón enredado en una trenza que casi caía hasta el suelo. La mujer era bastante hermosa, una princesa del hielo con aquellos ojos grisáceos que cambiaban de color como el hielo. Incluso la marca de dragón resaltaba de una magnética manera en su blanca piel. Sonriendo, se acercó a la mujer y la tomó de la cintura, procediendo de la misma manera que con las anteriores parejas. Con sus labios se tocaron, rápidamente fue transportada a un mundo que él conocía bastante bien… el Cielo.

Poco a poco fue viajando por los recuerdos de la mujer, siendo con la que más duró en toda su evaluación. Aprendió del sistema de los ángeles, de las Virtudes, de su descenso, del nacimiento de Loki… todo… todo lo referente con el nuevo sistema angelical… y aún quería saber más. Ahora entendía la razón por la cual Miros estaba enloquecido por aquella mujer, porque era el objeto de su avaricia… sin embargo, su expedición no llegó más lejos cuando lo sacudió una fuerte descarga de energía. Intrigado, se apartó violentamente de ella, clavando su oscura mirada en el culpable de tan fuerte ataque…

…el hijo no nacido de Miros. El bebé desde el vientre tenía tal fuerza que había rodeado a su madre por completo en una jaula de rayos violetas, protegiéndola de toda agresión. Aquel infante estaba heredando la voluntad de su padre. Era perfecto y poderoso.

- Excelente – con el dorso de su mano se limpió la comisura de sus labios ya que en sus ansias, se había mordido una de sus comisuras. Sin borrar su sonrisa se dirigió hacia sus dos hijos restantes, dejando a un rabiante Avaricia detrás de él.

Con su Sexto General fue rápido, el muchacho no tenía a nadie, ni siquiera un prospecto como Febe. Estaba completamente solo.

- Busca a alguien en los próximo meses, de lo contrario yo te impondré una pareja – sentenció para después seguir de largo hacia su Séptima y última General.

Con la pareja de Febe procedió de la misma manera que con Nine, siendo más corta su evaluación ya que la relación que tenían era superficial. Dejó al hombre con un sangrante cuello y una quemadura de piel. Satisfecho con lo que había encontrado, regresó hacia su trono con un suave andar.

- Muy bien, ahora procedamos con los herederos en una batalla de coliseo – sonrió con manía mientras elevaba sus manos y levantaba finalmente el campo gravitacional del salón.

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5 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Fri Jan 02, 2015 11:31 pm

Rea/Orión

Rea había logrado mantener el equilibrio pero escucho a su pequeño hermano llorar, y al girar la cabeza tanto como le fue posible lo vio en el suelo, sangrando. ¿Cómo era posible que su abuelo fuera así de cruel con ellos? No su abuelo debía ser alguien que los consintiera y les regalara galletas cuando su Papá no estaba mirando? Y a todo esto ¿Dónde estaba su Papi?

Rea estaba confundida, y no tuvo tiempo de ofenderse cuando su abuelo paso de largo sin dedicarle más que una mirada, porque cuando se sintió libre al fin fue a socorrer a su hermano que se abrazó a ella y empezó a llorar, sangraba de su pequeña cabeza y cuando la sangre comenzó a bañar su propio cabello rojo y rizado miro implorante a su padre, esperando de él alguna simpatía que claramente no había tenido, no sólo al no advertirles, al no llevarlos con él cuando salió a ver s u abuelo en primer lugar.

Pero Rea no podía enojarse, no con su abuelo paseándose por ahí.

Freya/Irune/Rose

Irune examino a su Abuelo cuidadosamente, se parecía tanto a sus hijos de las maneras más extrañas, veía en él gestos y características de su padre e incluso de sí misma y eso le aterro por un momento. Él podía humillar a su padre, doblegarlo. Lo admiraba y le temía. Pero no pudo evitar temblar de Ira cuando escucho aquellos comentarios crueles destinados a su padre.

“Decepción”, otra vez esa maldita palabra. La había leído en los ojos de su padre cuando le anuncio su embarazo, por eso no se había dignado en invitarla a aquella reunión para empezar. Y ahora ella, ella era la decepción de su abuelo. De su familia. Pero no permitiría que eso la hiciera sentir mal. Aquel hombre era cruel y no merecía que sufriera por lo que él pudiera pensar de ella.

Lo sabe, lo sabe todo” Pensó Rose cuando Jared cruzó su mirada con la suya por sólo un segundo, fue hace tantos años, cuando sus hijas eran unas criaturitas, ya lo había olvidado. Primero aquel beso invasivo y salvaje, que desgraciadamente había disfrutado sin poder evitarlo porque cada segundo de él había sido algo superior e increíble. Incluso le había dado una especie de cumplido cruel, entonces no era culpa suya, Jared la había humillado por años, culpándola por la muerte de su primer hijo, que le pesaba aún hoy, y todo este tiempo había sido culpa suya que ella no fuera capaz de concebir…tener un hijo de su suegro no sonó tan mal por un breve segundo, se preguntó si Jared ahora desearía tener más hijos por complacer a su padre…si podría hacerlo y más importante aún sí ella sobreviviría una vez más.

Pero lo de Nova. No, ese Jared que había renacido con su padre no le perdonaría nunca lo de Nova, era claro que la razón que había tenido para hacerlo no importaba, se había “burlado” de él, lo había humillado. Y ella recordaba muy bien como lidiaba Jared con la humillación en el pasado. Se quedó tiesa en su lugar, temblando de pies a cabeza, pensando en lo que vendría… ¿la violaría? Por un heredero nuevo, sí seguramente, tal vez incluso por pura diversión. Tampoco le sorprendería que la golpeara un rato, tal vez ambas al mismo tiempo…y ni hablar de volver a salir de su casa, nunca, ni al jardín, tal vez ni de la habitación. Pero lo último que dijo su suegro la preocupo aún más.

-¿Batalla de Coliseo?- Si Rose estaba preocupada por sus hijas, Freya, que apenas había descubierto que llevaba al suyo dentro sintió terror, no había manera de que perdiera aquella batalla… y si lo hacía y su hijo salía perjudicado? Y si perdía a su criaturita en ese examen ridículo?...no. Eso no.

Feyrir/Eneritz y Aki

“Tu pareja disfrutaría más entre mis piernas” Esas palabras resonaron en su cabeza como si le hubiera taladrado el cráneo con ellas. Porque pudo verlo, Yami nunca lo admitiría pero él lo sabía, sabía que lo había disfrutado, era un experto en eso, era la Lujuria.

¿ Sería cierto? Que no era capaz de llevar a Yami al borde del placer…a lo más profundo de su ser, romper sus límites… ¿Había olvidado todo lo que su padre le había enseñado?... No, pero…en algo tenía razón. Sólo dos herederos, no eran suficientes, no para él.

Él tendría que tener cientos de hijos… en realidad… Antes de Yami, antes de elegir una pareja formal, y oficial ante su familia, había entregado su vida a gozar de cada demonio de cada batallón que terminará frente a su lecho. Pensar que no tenía al menos, de entre aquellos que podía recordar como una posible inceminación exitosa, unos 30 hijos ilegítimos correteando por ahí sería una estupidez.

Esos niños, ahora demonios adultos, estaban por ahí en algún lugar, pero alardear de ellos no lo llevaría a ningún lado, porque eran a fin de cuentas hijos bastardos, sin marca y sin derecho al trono.

Aki estaba preocupado, su Padre estaba dominado y su papá desprendía un fuerte olor a carne quemada, aunque apenas podía ver sus piernas tiradas a un metro de él, pero su abuelo no parecía especialmente molesto con él, tal vez si era digno de ser el heredero de la Lujuria. Su hermanita por otro lado había sentido un fugaz deseo de abrazar a su abuelo, pero de haber podido moverse tampoco lo habría intentado. Aquel hombre malo seguramente no apreciaría una muestra de afecto como esa.

-Batalla de Coliseo?- Gimió Feyrir, distraído al fin de sus tórridos pensamientos-

-Papi…-susurró Eneritz asustada, parándose detrás de su hermano que le acarició con dulzura el cabello, definitivamente no iba a dejar que nadie lastimará a su hermanita. Ni su propia familia. Pasaría sobre ellos si era necesario.

Ceres/Febe

-Sí, Padre. Que se haga tu voluntad- Dijo como respuesta, pero sintió una total libertad cuando vió sus elegantes zapatos alejarse de él. Una pareja en cosa de meses no sonaba tan mal…sólo tenía que encontrar alguna demoniza de la Gula de la que pudiera enamorarse y engendrar un hijo en unos cuantos meses…si claro.

Él no había elegido pareja en siglos por una razón, no había encontrado a nadie para él, nadie especial… no lo haría en cosa de meses. Era imposible, era mejor hacerse a la idea de vivir con aquella criatura que su padre eligiera para él. En silencio deseo que él o ella fuera fértil, paciente, y muy bueno en la cocina.

Febe había recuperado el color cuando pudo ayudar a su pareja a incorporarse y tratar de evitar su sangrado con sus delicados dedos. Aquel enorme hombre había caído como un muñequito de trapo en manos de su padre, y esa debilidad le habría causado un inmediato repudio hacia él si su oponente no fuera su propio padre.

Pero… Tarde o temprano tendría que buscarse a alguien más, aunque no tenía prisa, un padre no le había dado un ultimátum en tener hijos, cosa que no deseaba en absoluto, y eso la dejo momentáneamente más tranquila.

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6 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Sat Jan 03, 2015 12:56 am

Erina/Cyril

El cambio de gravedad le tomó desprevenida. Por fortuna para ella, no fue suficiente para lastimarle aunque la molestia fuera grande. El chillido de Orión robó su atención completa. Quiso darse la vuelta y socorrer al pequeño, aplastado contra la fría superficie por esa pared invisible. Su cuerpo se sentía tan pesado, podía verlos sólo porque eran pequeños, no había forma de que alzara la cabeza. U gruñido ahogado escapó de su garganta al sentirse tan imponente, ni siquiera Memphis fue capaz de hacer algo. No respiro tranquila ni siquiera cuando su hermano quedó libre, tenía que ir a su lado y defenderlos a ambos. Sin embargo, tenía sus propios peligros que enfrentar en ese momento.
Con el cuello adolorido, alzó la vista y clavo sus brillantes obres doradas en su abuelo. Mentiría si dijese no se sentía intimidada, la energía demoniaca que emanaba era abrumadora, mantenerse firme sin temblar era un reto, pero no mayor a los deseos de abrirle el vientre y vaciar sus órganos sobre el pulcro suelo. Esa si sería una visión hermosa.

Odio ser tocada, aunque fuera un roce, en un instante vio ante sus ojos sus dos vidas. Sin previo aviso fue obligada a presenciar en detalle cada momento, sus días de prisión en el cielo, el engaño de Mikaell, sus abusos y manipulaciones que le llevaron a la muerte, a la cual siguió su renacimiento como humana y más tarde encarnación en ángel. Todo lo que mantenía oculto quedó abierto ante los ojos del mayor. Se sentía tan expuesta, desnuda. Se percató de que temblaba después de que el señor del infierno se alejara unos pasos a seguir su enfermizo recorrido. Todas las pesadillas estaban vivas en su cabeza, repitiéndose una y otra vez, tanto lucho por mantenerlas al margen y ahora se sentían tan vivas de nuevo. Y la voz de Nova, su tono lo dijo todo, entendió al momento que él vió todo también, lo supo por la marca, aquello de su vida que mantuvo apartado, ahora Nova lo sabía.


Aleksandre (Sassha, Shurik)

Durante esos años olvidó lo inmenso que era el verdadero poder de su padre. Cayó de rodillas tras unos segundos de resistirse, odiaba inclinarse ante cualquiera, aun si sentía admiración por el mayor, detestaba cualquier muestra de debilidad, e hincarte ante un adversario era una gigantesca muestra de fracaso. Por otro lado, recibir tales palabras de su padre le ayudó a olvidar rápido ese detalle. Lucifer no regalaba cumplidos, y que este le apremiara diciendo que hizo su trabajo mejor que el resto de sus incompetentes hermanos, que todos ellos, hizo que soportar el peso de la gravedad sobre su cuerpo fuera pan comido. La insinuación de que Nine se trataba de un simple contenedor de herederos le resulto desagradable por alguna razón de la cual no se encontraba seguro, claro, el rubio era una molestia mayor y en ocasiones anhelaba poder romperle la boca para que no hablara jamás, pero no era tan sólo una incubadora andante, Nine era más que eso. Desconcertado por el comentario de la cicatriz, alzo la vista justo a tiempo para ver a Lucifer hincarle el diente, literalmente, a su comandante. Ok eso si era pasarse de la línea.
El pelirojo lucho con toda su fuerza por separarse del suelo y ponerle un alto a las aproximaciones de su padre, nadie lastimaba al rubio, nadie además de él claro. Además estaba su heredero, si llegaba a lastimar a este también… La ira pura no fue suficiente, consiguiendo romper algunas lozas bajo él al intentarlo.
No cesó en sus intentos hasta que su padre se apartó de su pareja y heredero, su vista posada en la extraña nube de asido que rodeaba al médico. El general se encontraba dividido entre alardear la fortaleza de su hijo aun no nacido y maldecir a Lucifer por marcar al médico. Tsk, una vez que su heredero naciera, le daría un premio extra por ponerle un alto al viejo.


Yuna//Loki

EL hibrido escuchó con aprensión el intercambio de palabras entre Avaricia y Lucifer. El chico apenas podía mantenerse sin besar el suelo, podía sentir el frío del mármol cerca de su piel, gotas de sudor resbalaban una tras otra por las facciones contorsionadas de su rostro. Cuántos minutos de vida le quedaban, sería rápido o Lucifer le torturaría, tendría tiempo de despedirse, luchar por su último aliento. Ojalá su futuro hermano/a tuviera mejor suerte, al menos sería un heredero puro, hijo de dos demonios de Avaricia. Era la primera vez que lo envidiaba tanto. Yuna cuidaría bien de ella/el, estaba seguro, pues si fallaba la prueba, tanto él como Miros no estarían para ayudar.
Apeas tuvo tiempo de respirar cuando se dio cuenta no sería aniquilado, aun no por lo menos, pero eso significaba seguir soportando la gravedad. Tomando fuerzas de su parte demoniaca, hizo acopio de toda su voluntad para mantenerse firme sin caer.

Sentía tanto asco en esos momentos. Puede que Lucifer fuera un experto en las artes del placer o lo que fuera, pero Yuna no lo avariciaba, no quería nada de ese ser, además de que se mantuviera apartado de ella y su familia. Con ambas manos en el vientre, cerró los ojos con fuerza, los labios firmemente apretados, negada a dar ninguna clase de reacción. Hubo momentos en que sus piernas temblaron y su cuerpo se convulsiono con suavidad, más no por los toques ajenos, la memoria del ultraje de Dimitri hacia su persona golpeó su mente con violencia. Quería vomitar. Abrazo su vientre en busca de proteger su persona y al heredero ¿sentiría este todo lo que ocurría?
Abrió los ojos de golpe al sentir su espacio personal recuperado, siendo su primera visión de rayos purpuras. Primero pensó en Miros, pero el mayor no tenía ese poder ¿o si? Una patada en su interior y recordó al bebé. Acarició este con cariño, sintiendo una pequeña energía que manaba, igual a la de la hermosa jaula que aparto a ese desagradable demonio de su persona. Le costaba creerlo, pero todo parecía indicar su bebé era el poseedor de ese poder. Y vaya que lo agradecía en esos momentos, aun con las náuseas de los recuerdos frescos, se sentía segura aunque fuera por momentos.

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7 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Sat Jan 03, 2015 11:30 am


Memphis/Nova

En el instante que dejó de sentir la enorme presión sobre su espalda, el peli rojo se incorporó de inmediato para acudir en ayuda de sus hijos más pequeños, sabiendo que Nova ya estaba en el camino para auxiliar a su hija mayor. En aquel momento sólo podía pensar en su familia y en la terca insistencia de su padre por lastimarlo y destruirlo a través de ésta, escapando de su entendimiento la razón por la cual se había ganado tal desprecio sin un motivo aparente. Por lo general nunca le importó los malos trato de Lucifer, pero en ese instante le estaba afectando de sobre manera los trato que éste tenía hacia sus inocentes hijos, quien la única falta que habían cometido era nacer en el batallón de Pereza.

En un segundo llegó al lado de los dos pequeños, siendo paralizado casi al instante por la mirada de reproche que Rea le dedicaba, aquellos hermosos ojos tan parecidos a los de su segundo padre brillaban con lágrimas que con dificultaba retenía, preguntándose por qué su padre no los había auxiliado, y por qué su abuelo cometía tales actos en su contra. Memphis apretó sus puños y comprimió su mandíbula hasta que sus dientes rechinaran por la fuerza. Odiaba ver esa mirada en aquellos ojos llenos de inocencia y admiración por él.

- Ven aquí Rea – indicó al mismo tiempo que tomaba a cada hijo del brazo y los jalaba hacia su pecho. Una de sus manos apretaba con fuerza a la princesa mientras que la otra acariciaba los azules mechones de Orión, rozando la punta de sus dedos sobre la abierta herida para sanarla por completo, sin dejar rastro alguno y llevándose el dolor. Estaba tan preocupado por sus hijos que le había costado varios minutos entender lo que su padre había dicho.

Una Batalla de Coliseo. Otra vez ese estúpido “juego”, un retorcido entretenimiento para su perturbado padre… o al menos así lo vio siempre, para él no era nada más que una manera de saciar la sed de Lucifer por el caos y la destrucción, a pesar de que se justificara diciendo que era un entrenamiento. En la antigüedad, les hacía pelear entre ellos hasta que alguno quedara inconsciente o gravemente herido, todos alguna vez pelearon entre todos fomentando en su adolescencia la rivalidad entre ellos. No quería exponer a sus hijos ante tales crueles actos, pero había muy poco que pudiera hacer con su energía tan reducida y escasa. Sin apartar a Rea y Orión de su lado, hizo lo único que en ese momento podía hacer.

En su pecho, resplandeció de dorado el amuleto en forma de dos alas que siempre traía oculto entre sus ropas. El objeto se fracturó en dos y cada pedazo se fusionó en los cuerpos de los más pequeños sin dejar ningún rastro atrás.

“¿Está seguro Mi Señor?” dentro de su cabeza, Memphis escuchó la preocupada voz de Titán, quien había entrado en el cuerpo de Orión oculto en el fragmento del amuleto. Mientras tanto Leviatán permanecía dormido dentro de Rea “Sin nosotros no podrá permanecer mucho tiempo en balance”. Los gemelos, quienes eran las verdaderas alas del General, habían sido entregados por el mismo Lucifer al mayor en secreto para que sirvieran como supresor de la extraña energía que dormía dentro de él.

- Padre los mantendrá a salvo – fue lo único que alcanzó a susurrar a sus hijos antes de que una luz negra los cubriera y desaparecieran de entre sus brazos. Ante la ausencia de los gemelos, Memphis sintió una fuerte palpitación en la cabeza que despareció en un instante. No tenía tiempo para prestarle atención, necesitaba hacer una última cosa antes de que su padre convirtiera toda la sala en un enorme Coliseo.

El General se apresuró hacia su hija mayor quien estaba siendo protegida por un muy desconcertado y malhumorado Nova, quien se hizo a un lado para permitirle al General ver a su hija. Por más que lo odiara, el Comandante de Miros sabía que no había mucho que pudiera hacer para tranquilizar a la mujer, él de por sí ya era una bola de energía inestable. En la mente del peli negro se reproducían una y otra vez las viciosas imágenes que Lucifer le permitió observar, aquellos malos tratos producidos por un despreciable ser ¿Cómo los ángeles habían permitido tales atrocidades? ¿Por qué ninguno había hecho nada si se preciaban de ser seres de luz misericordiosos? ¿Acaso pensaban que los demonios eran monstruos salvajes sin sentimientos… unas bestias? Poco a poco el odio que había disminuido hacia los ángeles, retornó con una fuerza abrasadora. Solo deseaba que Mikaell estuviera vivo para que él lo matara de mil dolorosas maneras… y ni así se compararía con el sufrimiento que seguramente había pasado Cyril en su vida como Erina. Afortunadamente Memphis no lo había visto, presentía que a éste no le sentaría nada bien el ver la manera en la que su antigua pareja murió. Tan sumergido estaba en esas imágenes que nunca escuchó las palabras de Lucifer sobre el Coliseo,

Mientras tanto, Memphis había abrazado con fuerza a su hija, tomándola de la nunca y apoyando su cabeza en su pecho como había hecho con Rea segundos atrás. A pesar de ser un padre cariñoso, Memphis no era dado a las grandes muestras físicas de afecto, prefería consolarlos con la calidez de su energía o con pequeñas caricias, muestras pequeñas pero cargadas de significado. Sin embargo, en ese momento sintió una imperiosa necesidad de abrazarla, consolarla como muchas veces consoló a sus hijos más pequeños cuando despertaban de alguna pesadilla o mal sueño.

- Todo está bien… eres mi hija y sólo eso importa – susurró inclinando la cabeza. Con un leve movimiento apartó su propia capucha y la de la menor para dejar expuestos ambos leones, repitiendo la misma acción que en la habitación horas atrás. Le pasaría su energía restante para ayudarle a dominar sus dos energías opuestas y encontrar su equilibrio para ganar la batalla. No era mucho lo que le podía pasar ya que él mismo estaba al borde de un precipicio, pero quería proporcionarle a sus herederos toda la ayuda posible – Padre te salvará… - volvió a repetir antes de que, al igual que los otros dos niños, desapareciera de sus brazos.

- ¡Cyril! – exclamó Nova al ver a la mujer desaparecer. Con desesperación trató de buscarla por todos lados, preguntándose por qué Pereza no hacía algo por encontrar a su hija. Sin embargo, sus pensamientos fueron desviados un segundo cuando poco a poco el mayor comenzó a caer de rodillas al suelo – Mierda – volvió a exclamar, tomando al otro hombre del brazo para romper su caída. “¿Qué diablos le pasa, se quedó dormido?” Pensó con molestias, pero los ojos abiertos y algo nublados del mayor le indicaban lo contrario. Estaba despierto o al menos eso parecía.

Jared

Mientras tanto, el caos dentro de Soberbia reinaba con fuerza. Se sentía humillado, ridiculizado, su integridad como el epítome de Orgullo se estaba poniendo en juego. ¿Cómo fue tan estúpido para dejarlo pasar? ¿Cómo pudo confiar tanto y dejar descubierta su espalda? Lo habían traicionado, lo había traicionado la persona que más fidelidad y lealtad le debía tener, si Rose fue capaz de aquello de qué otras cosas más sería capaz. ¿Lo volvería a traicionar?... ¿o esperaría que lo vuelvan a traicionar? No claro que no, no podía dejar pasar aquello, necesitaba tomar las medidas necesarias. Su padre siempre habló sobre el verdadero objetivo de las parejas “Son recipientes de poder y herederos, úsenlos para hacerse poderosos y crear descendientes poderosos” Pues eso es lo que haría, por muchos años ignoró los preceptos de su padre motivado por el sentimentalismo y la nueva libertad del Infierno, decidió ignorar sus antiguas enseñanzas y encerrarse en una burbuja de felicidad que lo estaba llevando a la ignorancia. Le habían visto la cara de estúpido por no seguir las palabras de su padre… pues no le pasaría de nuevo. Le enseñaría a Rose su verdadera posición, le enseñaría su verdadera utilidad como un mero objeto… le enseñaría a no volver a traicionarlo.

A pesar de la tormenta dentro de su cabeza, su rostro era una fría máscara de indiferencia hacia su pareja y hacia sus hijos. Necesitaba ser más duro con ellas, el estúpido afecto sólo los hacía débiles, objeto de humillaciones, eran Orgullo y por lo tanto necesitaban pensar con la cabeza no con el corazón plagado de estupideces y ridiculeces, sólo esperaba que sus hermanos se dieran cuenta que lo mejor era seguir a su padre, de que el camino de su padre era el camino hacia el poder. Miros lo debería entender, él era la codicia después de todo.

- Irune, Freya, prepárense – fueron las únicas palabras que su padres les dedicó sin siquiera mirarles, antes de desaparecer envueltas en energía negra. Parado cual alto y orgulloso era, se cruzó de brazos y barrió todo el lugar con sus dorados y fríos ojos. A su lado se encontraba la peste de Nova junto a un arrodillado Memphis… y por un segundo titubeó, surgiendo un atisbe de preocupación por su hermano que rápidamente silencio. “Débil”.

Nine

- Tu padre es un cretino – escupió con visible irritación mientras intentaba curar la herida dejada por el Señor del Infierno. Su mano estaba cubierta por una luz verde, insistente en cerrar las dos incisiones y la quemadura de segundo grado; sin embargo, únicamente consiguió que la herida dejara de sangrar y que la quemadura dejara de escocer. Le fue imposible dejar atrás las cicatrices… ahora entendía lo que el viejo había dicho – Maldito viejo mañoso

Tratando de distraerse para sosegar un poco la eterna Ira que todos los de su batallón sentía paseó su mirada por el recinto, tratando de entender que había sido aquel disparate sobre una Batalla y Coliseo. No confiaba en el juicio mental de Lucifer, el tipo parecía alguien inestable y severamente perturbado, lejos del Lucifer que conoció en sus tiempos de gloria cuando le había declarado la guerra al Cielo, centurias atrás. Ahora parecía acabado con una extraña aura alrededor de él, con un brillo de locura en sus ojos que lejos de hacerle hinchar su pecho de orgullo por la vuelta de su Señor, lo había titubear. Sin embargo, a pesar de sus preocupaciones siempre le emocionaba la idea de una batalla, no podía evitar la apretante sensación dentro de su boca ante un delicioso manjar. Lo único que lamentaba era que, al parecer, los combatientes eran los queridos hijos de los Pecados.

- Viejo mañoso – volvió a maldecir, decidiendo no disfrutar de aquella batalla por más demonio iracundo que fuera, atraído por la sangre. No podía disfrutar de algo que era innecesariamente cruel contra su especie, y mucho menos contra niños. Tal vez en la época de Lucifer se mandaba a jóvenes, apenas niños convirtiéndose en adultos a la batalla, ellos eran los más salvajes y los primeros en caer… carne de cañón como le decía el gobernante. Nine fue testigo de varios niños que murieron bajo sus atenciones médicas, cuando apenas estaba entrenándose como médico… en ese tiempo el Infierno no era una civilización, era una jungla.

El pensar que su hijo tal vez fuera uno de esos caídos… no, su hijo era poderoso, tenía la sangre del estúpido de Shurik, uno de los Generales más poderosos del Infierno, seguramente heredaría su testarudez y su cabeza llena de aire lo que lo haría salvaje y poderoso. Sí, así sería su hijo. Sus finos labios se curvearon en una orgullosa sonrisa que fue rápidamente opacada por una sombra de dolor.

Por instinto apretó la mandíbula y curveó su espalda, tocándose el vientre que se agitaba con fuerza. ¿Ya estaba por nacer? No podía ser posible, según sus cálculos le faltaban mínimo un mes para que se terminara de establecer la energía del bebé y después poder nacer sin dificultad. Además, aquellos no eran dolores comunes de parto, las contracciones no se deberían sentir tan fuertes y violentas. Poco a poco fue cayendo del nuevo al suelo junto a su pareja. Apoyó una rodilla y una mano para mantener su equilibrio, mientras que la otra se cubría de una luz verde y trataba de curar lo que estuviera afectando al bebé. Sin pensar en lo que estaba haciendo, intento transportarse hacia el hospital, percatándose de que ni siquiera podía sacar sus alas… algo estaba rodeando el recito que les impedía escapar.

- … Shurik… - se sentía estúpido e indefenso al lloriquear de esa manera tan patética el nombre de su pareja. Odiaba pedirle ayuda y odiaba más que lo viera reducido a ese estado tan patético, pero la preocupación ante una situación desconocida que pudiera afectar a su bebé era más fuerte. Por instinto, se afianzó al brazo de éste arrugando la tela de su ropa entre su puño cerrado.

Mientras tanto, las dos incisiones en su cuello comenzaron a emitir un destello verdoso que el cuerpo de Nine absorbió. A través de la piel, se pudo ver un río serpenteante de color verde que descendía por su pecho y comenzaba a contaminar sus venas principales.

Yami

En ese momento no podía ver a la cara a Feyrir, sabía lo que había sentido y lo que Lucifer le había provocado en contra de su voluntad. No importaba que tan placentero hubiera sido, si a Yami le obligaban hacer algo que no quería, lo percibiría como una horrible aberración… aunque su cuerpo dijera lo contrario. Chistando de rabia, se limpió rápidamente la boca y se incorporó para ver a sus dos hijos, temeroso de lo que una “Batalla de Coliseo” pudiera significar. Aki tal vez estuviera listo para una batalla real, pero su pequeña Eneritz aún no había desarrollado un poder especial y ni hablar de un entrenamiento adecuado, apenas estaba en la primera etapa de un demonio.

- ¿Qué quiere decir con Coliseo? – preguntó a su pareja, olvidando lo que había acontecido con Lucifer y prestándole más atención a lo que involucraba a sus hijos. Sin esperar respuesta paseó su mirada por el resto de los Pecados quienes parecían aterrados por la vida de sus hijos. Incluso podía sentir que el mismo Jared tenía un atisbo de preocupación – Maldición – murmuró caminando hacia su hija quien era consolada por Aki, percatándose de que uno a uno los herederos comenzaban a desaparecer.


Miros

A pesar de que el campo gravitacional se había levantado, él todavía seguía hincado en el suelo con los abiertos de par en par, sin darle crédito a lo que había visto. De manera cruel las escenas se reproducían dentro de su cabeza una y otra vez, podía jurar que escuchaba los terribles gemidas de Dimitri mientras ultrajaba a su pareja, la risa que seguramente le dio al pensar que había vencido una vez más a Miros al poseer lo que más codiciaba… todo era una burla, una burla que su padre le había permitido presenciar como un castigo más por su traición, sabiendo que podría perder de nuevo la cabeza y cordura por aquellas simples imágenes. Sentía que sus emociones se estaban saliendo de control de nuevo, deseaba que Dimitri estuviera vivo para volver a matarlo, para sentir su espada y su mano adentrándose a su pecho, sentir la caliente sangre bañando su mano y la hoja de su arma… deseaba… deseaba…

Pero en ese momento apareció la imagen de su hijo. No. Esta vez no iba a ser igual que la última. En aquel tiempo se encerró tanto en su egoísmo y en su propio dolor que abandonó a su pareja cuando más lo necesitaba, ignoró el sufrimiento de Yuna, uno mucho mayor, para sumergirse en un mar de desesperación que únicamente culminó cuando aceptó a Loki y lo marcó como hijo suyo. No, la broma era en el difunto Dimitri… y en su padre, esta vez no iba a seguir siendo el patético hijo que siempre creyó Lucifer que era.

Con renovada resolución, se incorporó y caminó hacia Yuna, cuya jaula de relámpagos desapareció en un instante. Sin pensarlo dos veces, la tomó entre sus brazos y la apretó en su pecho, procurando no aplastar el abultado vientre que se restregaba en su abdomen. Nadie la iba a tener más que él, ni la sombra de Dimitri ni el mismo Lucifer se la iban a llevar de nuevo. Era suya y de nadie más.

- Eres mía… - susurró al oído. Desde hacía un tiempo que Miros había dejado de decir aquellas palabras, ya sea por la ajetreada vida de padres o por los problemas de los últimos meses, pero nunca dejó de sentirlo. Aquellas palabras eran su forma peculiar de decir que la amaba con toda la fuerza – Nadie más te va a tener – y después de eso, la besó, borrando el ácido recuerdo que su padre había dejado atrás en esos finos labios. Esta vez, sintió que su bebé se movió contento por el gesto.

Y a pesar de que deseaba que el beso durara una eternidad, tenía que resolver otros asuntos. Antes de que Loki desapareciera de su vista, se acercó a él y lo tomó con firmeza del hombro, clavando su violácea mirada en él.

- Hazla tuya – extendió una mano y abrió su palma revelando el brillo enceguecedor de una estrella. Miros no era estúpido, desde hacía tiempo que había conseguido fusionar la esencia demoniaca y angelical en una de sus estrellas negras del firmamento para que Loki pudiera moldearla en un arma tan peculiar y poderosa como él. No le fue nada fácil y gastó una fortuna junto con muchos favores cobrados para que la estrella madurara y alcanzara su punto máximo de modelo. Ahora era perfecta para convertirse en el arma de un reya. Por aquella razón había hecho aquel trato con su padre, previniendo cualquier artimaña. Antes de acudir a la reunión se había desviado un instante para recoger la estrella y mantenerla como un as bajo la manga – Despliega tus dos energías y deja que éstas la moldeen… no te restrinjas – alcanzó a decirle antes de que desapareciera por completo.

- Confío en ti, hijo

Lucifer

El Señor del Infierno regresó a su trono y se sentó cual rey, en su mano apareció un báculo largo de oro con la punta ovalada, asemejando un huevo con gemas demoniacas incrustados a su alrededor. Por un momento disfrutó lo que había causado sus palabras, observando las reacciones de varios de sus hijos, confiado en que recordarían sus propias épocas cuando los enfrentaba en el Coliseo.

- Falan… ¿Te gustaría pelear? – se inclinó hacia la chica de grandes orejas y cola esponjada que se encontraba recostada a los pies de él, en las escaleras del trono. La mujer respingó las orejas y se relamió los labios, pegándose más a las piernas de su Señor – Escoge – sonrió mientras la acariciaba entre las orejas, peinando los sedosos y revueltos cabellos naranjas.

- Lo quiero a él – señaló a Aki, abriendo los ojos con excitación y emoción

- Perfecto – levantó su bastón y apuntó hacia el semi círculo dentro del cual se encontraban sus hijos y herederos.

En un instante, la sala se transformó en una réplica exacta del Coliseo Romano, incluso el cielo azul y las nubes blancas se asemejaban al cielo de la tierra. Los grandes muros se levantaban a varios metros del suelo cubierto de arena y en cada pilar que soportaban los puntos fuertes de la estructura, se encontraba una inscripción antigua con los símbolos de los Siete Pecados Capitales. Les rodeaba una cúpula transparente que sellaba los poderes de todos los demonios que no estuvieran involucrados en la batalla, impidiendo que de algún modo intervinieran, ni siquiera podían usar energía básica para transportarse. Se habían convertido en simples humanos.

“¿Qué harás ahora Aleksanddre?” pensó con diversión, observando la situación de Nine debido a la ponzoña de su mordida.

Con otra agitación de su báculo, todos los herederos que habían desaparecido, reaparecieron en un instante encerrados dentro de cada pilar con el símbolo de su pecado correspondiente. Loki fue el único que apareció solo como hijo único que era, detrás de las grandes rejas que los separaban de la arena, como animales enjaulados.


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8 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Sat Jan 03, 2015 8:31 pm

Erina/Cyril

La pelirroja quería alzar la vista y asegurarle al demonio que era su pareja, que se encontraba bien, era fuerte, los recuerdos no le afectaron. Pero era tan difícil cerrar sus ojos sin que sus parpados se llenaran de imágenes pasadas. Nunca se sintió tan cerca del abismo del descontrol, ni siquiera con la ayuda calmante de Memphis unas horas antes. Era demasiado.
—…—
Necesitaba salir de ahí, desaparecer de ese espacio y sumergirse en un hermoso rincón de oscuridad apartado de los recuerdos y el agotamiento. O liberar toda esa energía encerrada, destapar la botella de emociones y dolor hasta quedar exhausta.

Un sollozo ahogado se deslizo entre sus labios. En esos momentos no parecía más que una niña asustada que necesitaba de su padre, no lucía muy diferente a Rea u Orión. Esos brazos firmes, cálidos, eran el escape perfecto. Sus manos vendadas se enredaron entre los pliegues de la pesada tela, a esa ancla de seguridad. El cuerpo de la menor poco a poco paró de temblar, su respiración regularizándose a un ritmo pausado, se encontraba cansada, más no de forma agradable. “Padre te salvará”. Erina alzo la vista, enfocando sus ojos en los de su padre. Se veía tan cansado, su agotamiento era palpable. Se sintió egoísta e infantil, desplomarse de tal forma por unos recuerdos. No quería ser una carga para Memphis, quería ayudarle, deseaba ser una heredera digna.
—Papá…—

No fue capaz de terminar la frase, su cuerpo se sintió ligero cual pluma, su visión se oscureció y antes de poder entrar en pánico se encontró de pie junto a sus hermanos pequeños, dentro de una jaula ante un estadio de inmensas medidas. Su primer impulso fue tomar a los pequeños de las manos, no entendía qué ocurría con exactitud, pero fuera lo que fuera, los mantendría a salvo.
Cyril estudiaba sus alrededores al igual que los demás herederos, con un mal sabor de boca al encontrarle forma al coliseo de batallas.
—Todo saldrá bien, yo voy a protegerlos.—
Murmuro a sus hermanos, forzándose a sonreír, no tenía caso angustairlos.  


Aleksandre (Sassha, Shurik)

Sonrió con sorna ante el comentario del rubio. No pensaba contradecirlo,  pues estaba completa y totalmente de acuerdo con él. Sintió una extraña calma al verlo con el mismo humor de siempre, de no encontrarse rodeados por la familia entera, quizá le abría robado algún beso brusco y corto, su particular manera de demostrar cariño si podía llamársele de esa forma.
—Espera a que conozcas mejor al cabrón.—
Maldijo entre dientes para procurar no ser escuchado, con una pequeña sonrisa frustrada. Quería sacar a Nine de ahí tan pronto como fuera posible, a él le intrigaba de sobre manera la batalla entre sus sobrinos, hasta el momento tan sólo pudo ser capaz de presenciar a Cyril en una verdadera batalla, le intrigaba el resultado.

—Creo es hora de que mande tu trasero de regreso a…—
Se interrumpió al sentir el dolor ajeno por medio de su marca. Desconcertado dirigió su atención al muy embarazado demonio. Su cuerpo se tensó al verlo desplomarse, tardando en reaccionar por el desconcierto. Por instinto, paso una mano por la pequeña espalda para mantenerlo de pie, mientras que con la otra alzaba un poco el rostro del demonio para escucharle mejor, a la espera de una explicación, cualquier cosa.
—¿Qué ocurre? ¡Nine!—
Era normal ver al General de la Ira exaltado, nada del otro mundo, pero si se prestaba atención en sus irises oscuras se notaba preocupación.
El brillo verde atrajo su atención, maldiciendo mil y un veces todo lo santo y pecaminoso al comenzar a sospechar lo que ocurría. Su padre no sólo escudriño en los recuerdos de su pareja, algo inyecto en este, un veneno quizá, qué importaba, le hacía daño y ponía en peligro también a su heredero.

Sin poder evitarlo dirigió una mirada cargada de profunda ira a Lucifer, quien se encontraba cómodamente sentado en su trono ¿Qué estaba pensando? Sabía que no era un padre responsable o cariñoso, pero poner en peligro a uno de los herederos, a básicamente el único otro procreado de dos energías puras del mismo batallón.
Ya habría tiempo para cuestionar esas acciones estúpidas, ahora necesitaba poner a salvo al rubio y su bebé. Lástima que su principal virtud fuera usar los músculos y no la cabeza, no es que fuera idiota, porque no lo era, pero para los problemas solía preferir la fuerza, no ponerse a razonar qué sería más conveniente.
—Nine quiero que te concentres en la Hidra ¿escuchaste? Sólo concéntrate en su poder y toma todo lo que necesites para ti y el mocoso ¿entendiste?—
Sin problemas, obligó al médico a sentarse, hincado a su lado sin soltarlo, temía que se terminara de desplomar. Observó el camino del líquido verde por las venas. No podía simplemente cortar la piel donde todas las venas cruzaban y esperar a que todo el veneno saliera. Tendría que contra atacar fuego con fuego.
—Tendrás que confiar en mi Nine.—
Con delicadeza poco habitual en él, ladeó la cabeza de su pareja para dejar su cuello al descubierto, ahí mismo donde su padre le marco. Sin pensarlo más, mordió con fuerza, enterrando sus colmillos hasta el fondo. Sabía lo doloroso que eso sería para el rubio, pero confiaba en que tomaría toda la energía de su marca que necesitara. Lento, liberó de sus colmillos un ácido similar al que creaba con sus manos, la diferencia radicaba en que este líquido era formado de su energía y no debería dañar al médico por compartir su marca… o esa era la teoría, pocas ocasiones usaba esa habilidad, útil método de tortura con ángeles, pues estaba formado de energía demoniaca pura. Su apuesta era que lento, su propio “veneno” neutralizara al de su padre.


Yuna//Loki

Si acercaba una mano a los rayos, estos se enredaban entre sus dedos con un calor agradable antes de regresar a su lugar. El cosquilleo de la electricidad al rosar su piel le ayudaba a mantenerse distraída. En esos momentos la conexión con Miros por medio de la marca era confusa, y no culpaba de anda al General. Desconocía si este fue obligado a presenciar los mismos recuerdos que ella, rogaba por que fuera paranoia suya, pero dudaba el sádico señor del infierno fuera a dejar pasar tal oportunidad de torturar al General de la Avaricia. Por eso no preguntaría, con eso tan sólo conseguiría darle mayor presencia al pasado, a ese dolor, dando espacio a abrir viejas cicatrices. No le daría ese gusto a Lucifer, no dejaría que el fantasma de Dimitri volviera a atormentarle.

Despertó de su pequeño transe al sentirse rodeada por la cálida energía de su pareja. Devolvió el gesto gustosa, aspirando el familiar aroma, dejándose rodear. Una hermosa sonrisa se dibujó en sus labios al oír eso que tanto le gustaba. Puede que muchos malinterpretaran esa frase, sonaba posesivo a oídos no familiarizados, algunos malinterpretaban Miros le veía como un “objeto” que se posee y no un ser vivo. Pero todos estaban equivocados, ella sabía que eso era igual que decir “te amo” para las parejas comunes. Saber que el General de la Avariciaba como a pocas cosas era el mayor elogio que podía recibir. Y ella se sentía de igual forma, el mayor era suyo, todo suyo.
—Tuya y de nadie jamás.—
Murmuró contra sus labios, brazos rodeando el cuello del más alto, dejándose llevar por ese agradable beso, codiciando esos labios que eran para ella. Ojalá tuvieran más tiempo.

Loki había observado con el mismo asombro que su madre la peculiar jaula de rayos purpura. Era asombroso que s hermanito/a pudiera crear algo semejante desde el vientre. Envidiable también. Y tranquilizador, saber que su madre en una emergencia estaría protegida por su hermanita le daba seguridad. Cerró los ojos un momento para recuperar el aliento, lo necesitaría para el coliseo.
Dio un pequeño brinco, sobresaltado por el contacto físico que no esperaba. Aun le era difícil mantenerle la mirada a Miros, su conversación se continuaba viendo postergada, cada ocasión que acordaban aclarar lo acontecido el día de la boda de Freya, algo ocurría.
Quería decir algo, cualquier cosa, tenía la garganta seca y la mirada inquieta. L estrella que le ofrecía su padre era… perfecta, lo sentía, las energías opuestas conviviendo dentro de ese brillante objeto. Cerró sus temblorosos dedos alrededor de la estrella. Perfecta. Hizo un gran esfuerzo por apartar su mirada del objeto, sin poderse creer que tan valioso objeto fuera ahora suyo. Una nueva confianza lo invadió. Usaría sus dos energías a su favor, lucharía como nunca y le demostraría a ese Lucifer lo poderoso que era.
—No voy a decepcionarte…—
Alcanzó a responder antes de desaparecer.

En un parpadeo vio a su alrededor una clásica arena igual a la que los gladiadores usaban en tiempos de antaño. Trago saliva, si esto seguía las acostumbradas reglas, apostaría cualquier cosa se vería obligado a pelear contra sus primos, quienes eran lo únicos otros “gladiadores” en la arena. Miró la estrella en su mano y la cerró con fuerza. No quería pelear contra ninguno de ellos, mucho menos lastimarles. Esperaba estar equivocado.

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9 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Sat Jan 03, 2015 9:10 pm

Rea/Orión

Orión continuaba lloriqueando y había parecido tranquilizarse al escuchar las palabras de su hermana mayor, pero Rea no quería que la cuidaran, aunque tenía 7 años no quería más sentirse como una niña como si aquello que su padre les había dado, sin preguntar siquiera si ella quería nada de él, hubiera despertado en ella algún orgullo nuevo y misterioso.  Hermana Mayor o no, ella también era una heredera digna de su padre. Pero ya no quería pensar en su padre.

Él los había dejado solos casi un año, ella había visto a su Papá sufrir y hacer todo lo posible por sacar adelante a su familia, por cuidarlos. Y su padre sólo regresaba y empezaban a pasar un montón de cosas malas, claro que no le tenía mucha estima…no quería que la abrazará estaba enojada, y no dejo de mirarlo con resentimiento hasta estar en la arena.

Asustada como estaba se quedó mirando al centro de la arena, sin mirar a sus primos, esperando lucir mayor.

Feyrir/Aki/Eneritz

Feyrir se acercó corriendo a su hijo y le dio un abrazo y una sonrisa de apoyo. No tenía mucho que darle, Aki era un buen luchador y tenía un control decente del fuego y de aquella bonita alabarda que su padre había hecho para él y que el muchacho llevaba prendida del pantalón en la forma de un llaverito de bronce. El muchacho le sonrió pero la sonrisa no llegó a sus ojos.

Feyrir abrazó también a su hija y le susurro en el oído:
-Sé lo que puedes hacer, mi princesa hermosa, no dejes que te hagan daño, y no tengas miedo de ver más allá, pero no dejes que tu abuelo te vea usar el poder a no ser que no quede otro remedio, se discreta…pero si crees que no puedes ganar pruébale que eres la única que puede hacer eso.

Le beso la frente justo a tiempo, y camino hasta Yami mientras sus hijos desaparecían en una nube negra.

-Estarán bien. No te preocupes… A nosotros nos enfrentaba en el Coliseo todo el tiempo. Unos contra otros, hasta que uno no pueda más…por eso no me acerco mucho a Aleck o a Febe…hay cicatrices que no sanan del todo.

Susurró con los ojos velados por el recuerdo de sus heridas, sinceramente el había estado jodido desde el principio. Obligado a ver a su padre mantener relaciones sexuales con absolutamente todo, y empezar a hacerlo el mismo desde los 12 años. Sin contar que luego de ser abusado físicamente por criaturas mayores que él debía ir ahí a romperse la cara con sus hermanos… Tal vez ser un desalmado hijo de puta no estaría tan mal…para olvidar todo eso.

Freya/Irune

Rose guardo un prudente silencio, despidiendose de sus hijas con una mirada, temerosa de decir nada frente a Jared. Se mantendría detrás de él, invisible tanto como pudiera, no deseaba ir a casa.

Irune estaba lista, sabía que nadie de sus primos entrenaba tanto como ella, nadie era tan rápido y tan fuerte. Estaba confiada, y de no ser sus familia con la que lucharía casi estaría emocionada. Le lanzó una mirada inescrutable a su padre y sonrió a su madre antes de desaparecer.

-Freya estaba cansada, así que eso era todo! “Vayan y dejen de avergonzarme inútiles” Eso era todo lo que tendría de su padre.

-Si claro, prepárense, ¿Qué tal un consejo útil, Padre? ¿Eso te mataría? ¿O es que no tienes nada bueno que decir?  –Le escupió a su padre. Ella era una Reina, no era una princesita de 12 años. No pensaba tolerar que su padre se mostrará así con ella. Ella era su hija favorita, con la que bebía té invisible a los 5 años, con la que coleccionaba libros de flores a los 7, a la que dejaba ir a jugar primero a los 10. No era cualquiera. Tal vez eran sus hormonas, su orgullo que era más grande de lo que creía o simplemente que estaba preocupada, pero no le gustó tener esa actitud y maldijo por lo bajo mientras desaparecía junto a su hermana.

-No estás bien- Le susurró Irune mientras escudriñaba la arena con sus hermosos ojos azules.
-Claro que no. Es un idiota, tu misma lo viste-Respondió su hermana, acariciando su vientre.
-Te ayudaré tanto como pueda.
-No te preocupes… cuídate tu, yo tengo que proteger a mi pequeño…
-¿Quieres un niño?- Cuestionó su hermana con una sonrisa, eran gemelas, siempre juntas, incluso en esa situación nadie las haría sentir más cómodas.
-Pensé que a Papá le alegraría tener un nieto varón. Ahora me doy cuenta de que no podría importarle menos. Pero a mí sí…

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10 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Sun Jan 04, 2015 9:06 pm

Lucifer

Ante la vista del gran Coliseo, Lucifer se remontó a los tiempos de antaño cuando la vida como demonio aun era divertida y productiva, cuando las grandes masacres por entretenimiento se llevaban a cabo con bastante frecuencia gracias a su maliciosa influencia, cuando el vicio y la decadencia humana abundaban en la tierra. Y todo había comenzado por unas simples palabras susurradas en el oído de un poderoso hombre “Pan y Circo al pueblo, Gran Emperador”…

…Pan y Circo…

El demonio cerró los ojos, deleitándose con los gritos eufóricos del pueblo romano cuando se llevaban a cabo las sangrientas batallas. Los gritos de los gladiadores, los rugidos de las bestias, los sollozos de los niños y jóvenes cuyos padres habían ofendido al Emperador con sus creencias e ideales, siendo arrojados a las fauces de los enormes felinos que habían capturado para su insano entretenimiento. Todo había sido tan fácil en esa época. Una época dorada llena de excesos y decadencia.

Arrancado de sus plácidos recuerdos por el movimiento de Falan a sus pies, el Gran Señor abrió sus ojos y los clavó en sus hijos, aquellos que habían heredado esas almas podridas por su maligna presencia, aquellos que debían continuar con su legado, aquellos que debieron de extender su reino más allá del mundo humano y conquistar las otras dimensiones. Aquellos que debieron obligar al universo entero a estar bajo sus pies… ¿Y qué habían hecho ellos? Se habían dejado doblegar por el sentimentalismo, dejarse vencer por el sentimiento más básico y primitivo de los seres humanos, se habían rebajado a la misma altura que aquellos monos salvajes que su adorado padre había creado.

Hubo una vez que él creyó, creyó en su familia, obedeció sus reglas… creyó en ese sentimentalismo absurdo que los unía a él y a sus hermanos ¿Y qué había conseguido? Una traición y el exilio… eso había conseguido.  A partir de ese momento dejó de creer, dejó que el odio y la oscuridad minaran toda su existencia y se llevara lo poco de luz que aun conservaba… y fue cuando él apareció, aquel que lo convirtió en lo que era ahora, aquel que lo convirtió en una de las criaturas más poderosas de todas las dimensiones. Sus queridos hijos no se daban cuenta de que el camino a la oscuridad era el camino hacia el poder…

- ¡Hijos míos! – exclamó con los brazos extendidos caminando hacia el balcón principal que sobresalía de las gradas. Atrás de él, Falan caminó con un brillo travieso en su mirada y con uno de sus afilados colmillos sobresaliendo sobre el labio inferior, se podía percibir la emoción que sentía por enfrentarse con uno de los herederos de los famosos pecados – Es hora de probar la calidad de su sangre – Lucifer continuó con una sonrisa torcida.

Apuntó con su báculo el suelo de la arena principal, el cual se resquebrajó con un gran temblor. Poco a poco la tierra se fue abriendo en patrones perfectamente simétricos, con grandes surcos que cruzaban y dividían toda la superficie del escenario. Con otro gran temblor, tres grandes pedazos de piedra se desprendieron del suelo y se elevaron a diferentes distancias por sobre el Coliseo; mientras que el suelo se terminaba de reacomodar, dejando otros tres pedazos perfectamente divididos en la superficie de la arena. El Coliseo se había dividido en seis perfectos escenarios para las batallas. Con otro movimiento de su báculo, los barrotes que encerraban a los herederos dentro de los pilares se abrieron, dejando atrás un fuerte ruido de metal chocando entre sí. Por un momento Lucifer disfrutó de aquellos rostros. Todos intentaban mantener la compostura como dignos príncipes y princesas, hinchando el pecho y alzando el mentón…

…ingenuos. Pronto entenderían que los títulos nobiliarios no se ganan por la sangre que corre por sus venas. En ese momento no se merecían el título de príncipes ni princesas… en ese momento eran soldados que pelearían por la opción de ser considerados como herederos. Pronto entenderían que no se trataba de la dignidad ni del seno familiar en el que hayan nacido. Pronto entenderían únicamente se trataba del poder y la fuerza. Se trataba de qué tanto del Pecado Capital corre por sus venas. Si no conocían ni podían manipular la verdadera esencia de su pecado, entonces no servían como futuros gobernantes... y para adquirir tal conocimiento se debía tocar fondo, debían conocer el verdadero sufrimiento para finalmente abrazar su esencia. Y dudaba mucho que alguno de los Generales les hubiera enseñado a sus hijos lo que era el verdadero sufrimiento, protegiéndolos de las penas que ellos tuvieron que pasar para ser verdaderos Generales.

-Si logran pasar la prueba serán considerados como verdaderos candidatos al trono – aclaró mientras movía de nuevo la punta de su báculo. Al instante, Eneritz, Orión y Rea fueron transportados a los tres escenarios en la superficie de la arena, ocupando su lugar correspondiente.

En el escenario de Eneritz, la arena comenzó a removerse y apelmazarse formando una jauría de enorme lobos. Las bestias fabricadas de arena, abrían y cerraban sus enormes fauces, dispuestos a engullir el delicado cuerpo de la princesa. El escenario de Rea fue envuelto en una neblina densa y casi vaporosa que salía de las divisiones de la tierra y que servía como conexión a la dimensión de los sueños, delante de la peli roja se extendía un infinito pasillo de puertas púrpuras y negras, detrás de las cuales se podían escuchar gritos desgarradores y golpes secos. Por último, del suelo del escenario de Orión se alzaron enormes muros de tierra que no dejaron de crecer hasta llegar a los dos metros de altura y adoptar un patrón en específico, frente al niño había una entrada que dejaba escapar una neblina vaporosa y una voz que le llamaba.

- ¿Papá?... ¡Papi! – gritó el niño con lágrimas en los ojos, sin pensarlo dos veces el pequeño se lanzó dentro del laberinto, atraído por la voz de su segundo padre.

Lucifer sonrió, la prueba de los tres más jóvenes había dado inicio. Después de ocuparse de ellos, dirigió su vista hacia los más grandes procediendo de la misma manera. Transportó a todos, incluyendo a Falan, a los grandes bloques de tierra que se alzaban por sobre ellos. En un bloque aparecieron Cyril y Freya, en el segundo a Aki y Falan, y en el último a Loki e Irune.

- Ganará el que deje inconsciente o gravemente herido a su oponente. Únicamente así serán considerados como verdaderos candidatos al trono – el viento infernal se encargó de llevar el mensaje a los oídos de todos los presentes, sin necesidad de alzar la voz. Con aquellas palabras había dejado en claro que rendirse no era una opción -¡Que la batalla comience! – con otro movimiento de su báculo los lobos atacaron a Eneritz, las puertas en el pasillo de Rea se abrieron, de las paredes del laberinto de Orión comenzaron a aparecer personas sollozando y los bloques de tierra flotante comenzaron a moverse.

Memphis/Nova

El comandante no sabía qué hacer. Por un lado todos habían sido transportados hacia balcones especiales dentro de aquel gran coliseo que Lucifer había hecho aparecer, no sabía dónde estaba Cyril, había sentido dos grandes sacudidas, tres bloques de tierra se alzaron en el aire y en términos generales, no tenía ni la más asquerosa idea de lo que estaba sucediendo. No había nadie  más que el General de Pereza a su alrededor y no podía contactarse ni con su pareja o Miros. Era una situación bastante molesta. Irritado, clavó su mirada en Memphis a quien había apoyado en una de las paredes del balcón. Por todo un segundo, intentó despertarle de cualquier trance en el que se encontraba o mínimo hacerle reaccionar, le llamó una vez y lo sacudió, pero nada funcionó, el mayor seguía con los ojos semi abiertos y velados por alguna sombra que se había posado sobre ellos.

A pesar de saber que ese hombre solo se encontraba cansado por las últimas batallas, no pudo evitar pensar que en ese momento estaba siendo una carga. Resoplando, se cruzó de brazos y caminó hacia la orilla del balcón, encontrando amparo en la onda cálida que emanaba de su marca de león. Por un momento cerró los ojos intentando transportarse hacia su pareja; sin embargo, de mala gana se percató que algo bloqueaba su energía y le impedía hacer cualquier movimiento. Al parecer Lucifer les había bloqueado los poderes. Resoplando con mayor fuerza, abrió de nuevo los ojos al escuchar la voz del Señor del Infierno. Curioso, se inclinó un poco por el balcón y vio a los tres herederos menores en la arena, cada uno en un escenario diferente, ni tiempo de pensar tuvo cuando frente a ellos aparecieron tres grandes proyecciones. En cada pantalla se podían ver a los otros herederos.

- ¿Qué… los va hacer pelear entre ellos? – exhaló incrédulo, clavando su mirada en la pantalla que mostraba a su pareja. Aquella era una situación sumamente ridícula. Realmente Lucifer estaba loco si hacía pelear a sus nietos entre ellos con el riesgo de que alguno saliera herido. Al parecer Miros siempre tuvo razón sobre las historias espeluznantes que contaba de su padre.

Mientras tanto, Memphis había caído en un trance parecido a un coma, debido a su falta de energía. En situaciones normales, su cuerpo se sumergiría automáticamente en un sueño que podría durar años, tal vez siglos debido al estado en el que se encontraba. Sin embargo, sus asuntos pendientes y la ausencia de Titán y Leviatán le impedían caer en ese sueño tan necesario. Su consciencia se deslizaba entre la realidad y la otra dimensión, su verdadero reino lo llamaba, lo envolvía con un canto de sirena y lo arrastraba hacia sus entrañas.

Poco a poco fue cayendo en ese oscuro abismo, pasando sueños de millones de personas y criaturas mágicas que habitaban el universo entero. Sueños alegres, sueños tristes, terrores nocturnos, pesadillas, su mente se seguía deslizando hacia todas las facciones de esa gran dimensión… hasta que finalmente tocó fondo. Su mente se materializó y tomó la forma de su verdadero cuerpo que permaneció flotando a unos cuantos centímetros de la negrura total. Su mirada impasible recorrió por completo aquel abismo, escuchando en lo lejano el goteo de alguna fuente de agua, no tenía ningún recuerdo de aquel rincón de su reino, en todos los siglos que dedicó a recorrer todos los recovecos, nunca se había topado con tal lugar aislado y vacío de sueños.

Su rostro siguió imperturbable, a pesar de que frente a sus ojos la negrura del suelo que resultó ser arena oscura, comenzó a comprimirse hasta formar una mano con la palma hacia arriba. El improvisado trono era enorme ya que los dedos largos cual patas de araña, se extendían varios metros por sobre sus cabezas. Sin prestarle tanta atención, regresó su mirada hacia el centro de la palma sobre la cual apareció la figura de un hombre.

- ¿Quién eres? – preguntó con su imperiosa voz, arrugando levemente el entrecejo pero sin perder la compostura, al percatarse de que el demonio frente a él tenía su mismo rostro. El desconocido tenía un león negro con las fauces abiertas y afilados colmillos en el mismo costado de su rostro, su cabello  rojizo ondeaba hacia atrás como fuego recién avivado, y uno de sus ojos era de un intenso esmeralda sin rastros de pupila mientras que el otro tenía un color lechoso… ciego sin duda alguna.

El desconocido no pronunció palabra alguna, únicamente curveó sus carnosos labios en una cínica sonrisa al mismo tiempo que se levantaba, arrastrando las cadenas que se enredaban alrededor de sus tobillos. Por unos segundos únicamente se escuchó el sonido que hacía sus pies descalzos al pisar la arena oscura que cubría el fondo del abismo. Memphis lo vio andar hasta que se detuvo peligrosamente cerca de él, aún portando aquella sonrisa.

- Oye… ¿Quieres hacer un trato?

Nine

Con una sumisión aterradora, Nine obedeció todo lo que su General le decía. Se dejó sentar e incluso apartó su cuello para que el otro tuviera más espacio. Ni siquiera tuvo tiempo de apreciar en todo su esplendor la franca preocupación de su pareja o la delicadeza que estaba demostrando, únicamente podía pensar en el intenso dolor que azotaba su cuerpo, sus años de entrenamiento como demonio de la ira era lo que le impedía gritar y revolcarse de dolor. Podía sentir el ácido invadiendo su torrente sanguíneo y quemando todo a su paso, sus venas se contraían tan dolorosamente que se podía apreciar a través de la piel.

Febril, apoyó su frente en el hombro de su pareja, encontrando un poco de consuelo en aquella energía calurosa y abrasadora, incluso frotó su nariz en ese mismo lugar para mitigar un poco el dolor. Por un segundo pensó en abrazarse al cuerpo del más alto y musculoso, pero esa idea fue desechada al instante, ellos no eran una pareja que se daban muestras de cariño… el único tipo de cariños que conocían eran los golpes o las energéticas palmadas en la cabeza o espalda. Ninguno de los dos pensó alguna vez en abrazarse, hasta los besos eran feroces y salvajes.

- Claro que confío e-en ti… idiota – tartamudeó con voz estrangulada, mientras adoptaba un ángulo más cómodo para que Shurik hiciera lo suyo.

La mordida se sintió abismalmente diferente que la de Lucifer, aquella había sido sumamente invasiva e indeseada, mientras que la del General era bienvenida, incluso su cuerpo pareció brillar de excitación y emoción. No fue hasta que sintió la propia ponzoña del más alto que volvió a sumergirse en una ola de dolor, concentrando toda su energía en la Hidra que se removía en su espalda, encontró un poco de consuelo. Sin embargo, prefirió invertir la mayoría de ese poder en crear un escudo que envolviera a su bebé en desarrollo para aislarlo por completo de cualquier peligro, no le importaba arriesgar su vida siempre y cuando su bebé estuviera en perfectas condiciones.

El ácido de Ira surtió efecto con gran rapidez, comiéndose a su paso la ponzoña de Lucifer que había probado no ser tan fuerte, únicamente una pequeña evaluación del verdadero poder de Nine y del bebé. El médico se encogió y enterró su rostro aún más en el hombro, tratando de acallar los gemidos de dolor que sus labios querían dejar de escapar, en algún momento comenzó a morder la ropa del General mientras removía con insistencia sus temblorosas piernas. Sus manos nunca dejaron de acariciar su protegido vientre.

Miros

Sabiendo a la perfección lo que estaba por venir, el General enredó un brazo alrededor de la cintura de la mujer, encontrando consuelo en la suave frescura que irradiaba naturalmente. Confiaba en la fuerza de su hijo, sabía que con su arma se iba a convertir en un poderoso guerrero digno de la avaricia de su padre; sin embargo, el hecho de que peleara con su familia era un golpe bajo para cualquiera. Incluso los pecados, al principio, se habían negado a pelear entre ellos en ese campo. No fue hasta después de un “castigo” apropiado, que no tuvieron más opción que batallar entre ellos. Con cierto asco recordó la manera en la que su padre los premiaba cuando ganaban, castigando con severidad al hijo perdedor. En ese momento habían perdido los lazos entre hermanos al querer ganarse el reconocimiento y afecto de su padre, en algún punto Miros los vio como enemigos de lo que tanto codiciaba y, con mucha avergüenza, tenía que admitir que en la mayoría de las batallas elegía al hermano más débil en ese momento… Memphis.

Su padre siempre los compensaba con poder, riquezas, cuerpos calientes o alguna ventaja sobre sus hermanos, además de que el ganador podía elegir a su oponente en la siguiente batalla. Él siempre elegía a Memphis, todos alguna vez lo eligieron después de perder repetidas veces para volver a congraciarse con Lucifer, ya que el mayor nunca había ganado una batalla entre sus hermanos… y nunca la ganó.

En aquel entonces, todos pensaron que Memphis estaba en el fondo de los hermanos, incluso Ceres y Febe ganaron un buen par de batallas. Nunca se ganó favores de su padre, ni siquiera una muestra de afecto o un comentario positivo, después de un tiempo Lucifer prefirió simplemente ignorarlo y dedicarse a sus hijos más potenciales, cansado de que su hijo mayor no tuviera ninguna especialidad. Cuando lo dejaron de llamar para las batallas de coliseo, Memphis se encerró en el mundo de los sueños, comenzando su aislamiento a partir de ese momento.

Solo entendió las verdaderas razones de su hermano cuando Mikaell aparentó la muerte de Kaia. En ese momento, un poder increíble cubrió su cuerpo enloquecido, fue tal energía que en lugar de codiciarle le temió. Únicamente entre su padre, Jared y Aleksandre pudieron someterlo, encerrándolo por casi un siglo. Fue hasta ese acontecimiento que entendió que Memphis perdía no porque fuera débil, sino porque no le interesaba ganar, prefería cederle la victoria a sus hermanos quienes más lo ansiaban, ni siquiera le importaba recibir los castigos brutales de su padre. Nunca le escuchó quejarse, ni siquiera le vio derramar lágrima alguna, únicamente se levantaba con un “¿Ya me puedo retirar, Padre?”, con sus ojos vacíos y distraídos, como si nunca lo hubieran golpeado brutalmente. También entendió en ese momento porque Jared siempre terminaba frustrado con sus batallas.

Al escuchar el grito de inicio de su padre, Miros sacudió la cabeza, no era hora de sumergirse en sus recuerdos. Apretó más a Yuna y le susurró.

- Todo saldrá bien, pronto Padre verá con otros ojos a Loki – no sabía qué otros ojos serían, pero al menos dejaría de perseguir su cabeza.

Yami

Por un momento el bicolor se quedó tieso en su lugar con los brazos cruzados, sin gustarle la idea de que sus dos hijos pelearan. Había escuchado lo que Feyrir le había susurrado a Eneritz pero prefirió no preguntar, sentía un nudo en la garganta y unas fuertes ganas de vomitar. Todo ese lugar le causaba un profundo repudió. Prefería aguantar y después averiguaría todo lo necesario.

Enterró los dedos en sus antebrazos al ver aparecer aquellos enormes lobos frente a su pequeña. Ella podía hacerlo, necesitaba confiar en ella, algo tuvo que haber heredado de sus dos padres. Un tembloroso suspiro se escapó de sus labios al mismo tiempo que pasaba sus brazos alrededor del bíceps de Feyrir, percibiendo que necesitaba algún tipo de cercanía. Odiaba verlo con esos ojos plagados de nostalgia. No podía decir que se imaginaba o entendía por lo que estaba pensando, incluso esperaba nunca entenderlo, sabía que no habían llevado una infancia nada buena pero había decidido nunca enterarse de los malos tratos de Lucifer.

Sin tener ninguna palabra de aliento, únicamente pegó su cuerpo al General, esperando que cuando eso terminase pudieran hacer algo para solucionar el problema del número de sus hijos. Sí, era demonio de la soberbia, y Lucifer había herido su orgullo al decir con desprecio que sólo tenían dos.

Jared

Las palabras malcriadas de Freya únicamente lo enardeció más. Esas eran palabras de niñas consentidas por un largo periodo de tiempo, hasta ese momento se estaba dando cuenta de su mala educación. Nunca debió de alejarse del camino de su padre, debió educarlas con puño de hierro para hacerlas unas dignas guerreras. Si alguna vez le hubiera respondido a su padre de esa manera, seguramente lo hubiera encerrado por 50 años. A Lucifer únicamente se le respondía con un “Sí Señor” o “Sí Padre”, cualquier cosa que no fuera eso era merecedor de un castigo.

- Maldita sea – gruñó mientras se llevaba una mano a la cabeza donde una profunda migraña se estacionaba. Estaba dividido entre el amor que le tenía a su familia y sus emociones negativas que plagaban su cuerpo. En ese momento todavía no podía percatarse de la tremenda influencia negativa que estaba teniendo su padre sobre su mente. Comenzaba a desvirtuar la realidad, en algún momento se sintió muy orgulloso de las dos hermosas princesas que había creado con su pareja. Pero ahora solo sentía un gran desagrado hacia ellas y un profundo rencor hacia la mujer que lo había traicionado.

Sacudió la cabeza una vez y se concentró en las batallas que estaban por comenzar, apagando la luz de coherencia que se estaba asomando entre tanta energía negativa.

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11 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Sun Jan 04, 2015 10:23 pm

Erina/Cyril

Miró con aprensión a sus hermanos desaparecer y rehacerlo en sus respectivas porciones de coliseo antes de aparecer en su propia porción. Entonces así sería, familia vs familia, sangre derramada. Se mordió el labio. Puede que Erina no hubiera crecido al lado de sus primos, o que compartiera sangre con estos en su nueva reencarnación, pero la familia era la familia.

“Ganará el que deje inconsciente o gravemente herido a su oponente. Únicamente así serán considerados como verdaderos candidatos al trono.”

Busco a sus hermanos pequeños, después giró con calma, estudiando el coliseo, esperando en vano ver a su padre en alguna parte. Odiaba admitirlo, pero esa era la familia que debía cuidar en esos momentos. Como en un sueño, regresó su mirada dorada a Freya. Desconocía el nivel de fortaleza de la mujer, pero dudaba de su poder, se veía tan frágil, una pequeña flor de desierto. Sintió pena por ella, lástima. Cyril desenredo las vendas que rodeaban su muñeca.
—No pediré que entiendas mis razones.—
Hablo sus oros aun clavados en la delicada figura de su prima, y aun así, parecía no verla, ver más allá.

“¡Que la batalla comience!”

Erina mordió su propia piel con agresividad, colmillos perforando la piel cual papel. Sin separar la boca, los hilos de sangre que brotaban en lugar de caer al suelo por la gravedad, comenzaron a enlazarse, formando un largo hilo carmín alrededor de la demoniza. Cyril aplico mayor fuerza hasta rasgar algunos músculos. El dolor no importaba, pronto se olvidaría de este. Al separar sus labios de la herida, esta cicatrizó tan sólo lo suficiente para dejar de sangrar.
Un parpadeo, un movimiento de sus dedos, y la sangre formaron una oz con dos puntas curvas, una a cada extremo de la vara. Cabello ondeante cual fuego, la demoniza se lanzó sin esperar más contra Freya, blandiendo el arma para su primer golpe.


Loki

Su sospecha fue cumplida, nunca antes odio tanto el tener razón. Con una sonrisa amarga, observo a su prima, si es que aun podía llamarle así. Desde la develación de su verdadera herencia, Loki ya no sabía qué tanto era considerado familia. Además arruinó la boda de Freya, Irune seguramente le odiaba por hacer infeliz a su gemela. Intentó sonreír de la misma forma de los viejos tiempos, ese tonto gesto tan particular cuando estaba siempre a punto de cometer una estupidez y meter a sus primos en problemas.
—…Hey Iru… ¿Sin resentimientos?...—
De verdad no quería luchar contra ella, se sentía incorrecto en más de un nivel. En su cabeza veía todos los momentos que paso causando estragos al lado de sus primos, “los 4 pequeños jinetes”, y ahora se suponía luchara contra una de sus compañeras de juego.

Por otra parte, vencer a Irune, eso sería otro reto. De niños fue todo juego, pero al crecer, mientras él y Aki se encargaban de sacarles canas verdes a los adultos, Irune entrenaba, se volvía fuerte, y entrenaba de nuevo, cada día con mayor determinación y orgullo. Necesitaría todas sus artimañas para esta batalla. El mejor plan de acción que tenía, era dejarla inconsciente con los menos golpes posibles, sin herirle de gravedad, necesitaba tan sólo un duro y certero golpe.
Vio la estrella en su mano antes de cerrarla con fuerza. En un parpadeo la luz de la joya se esparció hasta convertirse en dos espadas unidas por el mango. Una de ellas era negra cual obsidiana con brillos violeta, su contraparte, blanco o marfil y diminutas incrustaciones azules. Sopeso el peso en sus manos. Se sentía un poco pesada, pero nada que no pudiera manejar.

“¡Qué la batalla comience!”

—Llévate todo y no dejes nada detrás.—
Murmuró para sus adentros, ese era su lema favorito de siempre. Era un demonio de avaricia… no, un hibrido, era momento de usar todas sus cartas. Sin nada que ocultar, sus alas se extendieron a su espalda cual largas eran. Por primera vez le daría un buen uso a su herencia angelical.

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12 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Sun Jan 04, 2015 10:51 pm

Falan

Los ojos cual felino de la mujer se clavaron en el atractivo muchacho. El demonio tenía atractivo singular y arrebatador que le había gustado en el momento que le puso los ojos encima; sin embargo, sentía que había unas cuantas lecciones que le podía enseñar. Con una gatuna sonrisa en su rostro, la mujer se agachó dejando flotar su largo y sedoso cabello mientras respingaba las enormes orejas, lista para explotar todo el potencial del nuevo cuerpo que Lucifer le proporcionó.

- ¿Listo hermoso? - se burló mientras se lanzaba sobre él a una velocidad vertiginosa, haciendo ondear su espesa cola. En sus manos se materializaron sus dos cuchillas unidas por una gruesa cadena. Sin esperar respuesta por parte del otro, elevó la cadena e hizo girar una cuchilla por sobre su cabeza para después lanzarla sin dejar de correr.

Sus años como zorro de volcán la habían hecho extremadamente veloz y fuerte físicamente, ni siquiera el movimiento del bloque de tierra le afectaba, parecía un verdadero animal salvaje en movimiento.

Kael

Cuando Freya desapareció de su lado, no pudo más que preocuparse. El poder de invocar a otros era algo que sabía ninguno de los Pecados tenía, se necesitaba de una gran energía para poder materializar otros cuerpos. Estuvo a punto de bajar al infierno para preguntarle a Rose o a Irune, cuando sintió la presencia de Freya precisamente abajo junto al resto de su familia. Un poco más tranquilo, decidió poner en práctica la paciencia y esperar a que su esposa regrese con noticias, no le agradaba que estuviera ahí abajo sabiendo que Lucifer había regresado, pero tampoco era prudente que bajara con la amenaza de que ante cualquier movimiento, el Señor del Infierno lo podía calcinar... casi recordó el ataque de éste que iba dirigido a él, únicamente el pronto intervenir de Jared lo salvó. Suspirando, decidió subir al cielo para saber qué noticias tenían sobre el regreso de Miguel. Sin más, cerró los ojos permitiendo que una luz blanca cubriera su cuerpo y lo llevara hacia el resto de sus hermanos.

Al llegar, pudo notar que varios ángeles estaban caminado rápidamente entre los grandes pasillos del templo principal. Algunos iban preocupados y otros temerosos, no sabía si aquello se debía a Lucifer o al recién llegado Miguel. Sin tener tiempo de explorar las nuevos cambios del templo, comenzó a caminar con algo de prisa hacia su mentora Raziel, quien seguramente sabría algo de lo que estaba pasando.

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13 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Mon Jan 05, 2015 9:18 pm

Freya

Estaba frente a su prima Cyril, en aquella especie de piedra flotante en la que se había convertido ese fragmento de la arena. Su prima parecía decidida a hacerla pedazos si era necesario. Se quedó muy quieta, dejando su delicada figura reconocer el tipo de suelo y los movimientos de aquel espacio. La miró mientras le hablaba.

-No quiero entender tus razones, tu tampoco comprenderías las mías.

Respondió y se preparó para lo que viniera. Freya no era especialmente fuerte, en cuestiones de fuerza física, pero era muy rápida, su pequeña figura y su peso la hacían veloz como una liebre y era además muy flexible, su plan era cansar a su prima, antes que tener que hacerle verdadero daño. Drenar sus poderes. Algo así.

Freya tenía un arma muy pequeña, no cargaba nada ostentoso desde que se enteró de su embarazo y ahora estaba lamentando aquella decisión. De su madre había heredado aquella extraña mutación, sus manos se transformaron en garras largas y gomosas, como las de un águila. Todo dependería de si era capaz de acercarse lo suficiente a su prima y golpearla.

La primera en atacar fue Cyril, y Freya la vio venir como un camión, con la gracia de una bailarina esquivo su primer ataque y le dio una patada en la espalda para impulsarse de nuevo lejos de ella.

Irune

-Claro que no habrá resentimientos, Loki. Cuando pierdas, eso es.-

Su primo no le parecía un gran oponente, no tan bueno y tan fuerte como ella. Si quería volar ella no tenía problema, de su espalda brotaron dos alas completamente negras y escamosas, como las de un dragón. Su cabello cobrizo relampagueo con la fuerza del orgullo cuando de sus manos surgió una espada dorada, sencilla en adornos pero que desprendía un brillo completamente infernal.

-Ven por mí, primito! – Gritó sonriéndole mientras se preparaba para recibirlo.

Aki

-No eres nadie para llamarme así- Susurró el muchacho despectivamente, sacudió su cabellera rubia con altanería y esbozo una curva directa hacia ella con su alabarda. No quería tener nada que ver con esa muchacha, mucho menos verse derrotado por ella. No. En absoluto.

Pero era rápida, y aunque el era veloz ella siempre parecía estar un paso adelante, con una exhalación fuerte dejo todo el lado norte de su “arena” cubierto por llamas de tres metros de altura. Se relamió los labios cuando termino de escupirlas.

-Ya no tienes tantos lugares a donde huir eh? Ven acá!

Rea

Rea era pequeña, pero no era tonta, al contrario, era muy talentosa para pasear por los sueños de la gente. Desde muy nena había aprendido a diferenciar los sueños de las pesadillas y las puertas reales de las falsas.

El pasillo frente a ella era muy real, pero no todos los monstruos lo eran, lo sabía, sus ojos podían verlos y el León de su rostro parecía brillar confirmándole su capacidad de responder. Incapaz de luchar echo a correr entre las bestias, ignorando los gritos y sin voltear a ver el interior de las puertas. Los chillidos y el llanto aumentaban de volumen pero si se quedaba quieta el miedo la desbordaría, no podía permitirse eso.

Tenía que buscar la puerta. Si entro por una puerta tendría que existir otra, esa era la Ley de los Sueños, porque los sueños son siempre un canal, algo con una duración limitada. Aquel pasillo eterno era una ilusión, alguna de esas puertas es verdadera, el resto no, son inventos.

-Ah!

Saltó en el último segundo, un poco más y aquella criatura negra y viscosa le habría tomado del tobillo, su pecho respaldeció alejando una segunda mano hasta que la niña pudo incorporarse y seguir corriendo.

Eneritz

-Perrito…-Susurró aterrada mirando a los lobos de arena que se lanzaban contra ella. En el último segundo le dio una patada al suelo y echó sobre los ojos de las bestias una lluvia de arena, y salió corriendo del lugar, buscando refugio, o un arma. Tal vez debió pedirle una a su padre y al verla correr Feyrir pensó lo mismo.

Ella no podía hacer fuego como su hermano, y tampoco era muy fuerte, se escondió detrás de una roca y comenzó a golpear su cabeza con sus puñitos cerrados. Si podía descubrir como, como romperlos… Quería forzar una profecía, algo que le dijera como deshacerse de ellos..

En el último segundo su mirada se nublo con un brillo dorado, veía algo, patas de arena que corrían detrás de ella, cerca de la roca.
-3 pasos cada 3- murmuraban sus labios- y luego 3 tablillas cada 3 pasos menos…3…

No pudo terminar, volteo a tiempo para ver uno de los lobos saltar sobre la roca donde estaba escondida y su profecía quedo incompleta, pero ya tenía algo con que trabajar, Se arrastró contra la roca y echó a correr de nuevo antes de que pudieran darle cacería de nuevo. Tenía que volver al principio, pero había muchos lobos y muy poco espacio.

Orión

El pequeño estaba perdido, se dio cuenta cuando quiso volver a la entrada y no tenía idea donde estaba, bueno en general no tenía idea donde estaba, había entrado buscando a su papi y no había nada, sólo silencio y niebla. Estaba tan asustado que ya no podía llorar, sólo caminar y esperar llegar al centro. No había nada que le ayudará a averiguar en donde ya había estado.

Se tiró en el suelo y pensó seriamente en ponerse a llorar de nuevo cuando vio un grupo de piedras junto a sus pies, agarro una y empezó a golpearla contra uno de los muros, haciéndose daño en los deditos.

Raziel

La mujer volteo cuando escucho la voz de su pupilo y la sobra de una sonrisa nació en sus ojos. Le regalo una caricia en el rostro.
-Antes de que preguntes nada, felicidades en tu primogénito, algunos hermanos ya tienen decidido que nombre deberías ponerle aunque no debes sentirte obligado. Por otro lado no sé nada…Sé que Lucifer ha regresado y también lo ha hecho Miguel…ven.

-Le indicó con la cabeza que caminará a su lado siguiendo el flujo de ángeles que corrían hacia el gran salón de reuniones, una enorme sala abovedada con columnas de blanco mármol y una compleja red de hilos de oro entretejido que pintaban retablos divinos en los extremos y sobre sus cabezas.

-Se ha convocado a una Junta Magna, como mi heredero habría tenido que buscarte en segundos, debes estar aquí. – Le dijo mientras bajaban uno de los asientos del frente y lo sentaba s u lado, guardando un silencio total como todos los que ya estaban sentados.

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14 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Fri Jan 09, 2015 3:09 pm

Lucifer

Después de haber dado inicio a las batallas, el alto demonio regresó a su trono para observar cada combate con mayor comodidad. En su mano languidecía el báculo mientras sus ojos se deslizaban con cierto interés en cada proyección, observando el despliegue de poder de sus nietos más grandes. Los herederos mostraban una gran habilidad en el manejo de técnicas complicadas pero carecían de un adecuado control de energía, la cual se desperdiciaba a raudales. Eran indisciplinados y mostraban deficiencia en la enseñanza ortodoxa que tan meticulosamente transmitió a sus propios hijos. Con cierto disgusto podía ver las fluctuaciones de energía que rodeaban como tentáculos los cuerpos de los jóvenes, disparándose por todas direcciones. Por más poderosos que fueran, sin un adecuado control de energía, serían fácilmente derrotados… aunque la única excepción a aquello parecía ser el híbrido que Miros había adoptado como hijo.
El muchacho de cabellos rebeldes no era particularmente más poderoso que los otros pero demostraba un mejor dominio en sus dos energías. Contrario a lo que pensó, las dos esencias habían caído en una sincronía que, si los perfeccionaba y pulía, podía llegar a ser una criatura muy poderosa. Al parecer Miros no fue tan idiota como creyó al principio, algún potencial había visto en el muchacho… o simplemente era un idiota con suerte. De una u otra manera, si el muchacho salía victorioso entonces ganaría a un buen soldado, tal y como apuntó Avaricia.
Aún disgustado con los jóvenes por su falta de disciplina, paseó su mirada hacia el terreno debajo de los grandes bloques, para saber cómo les estaba yendo a los más pequeños. Con cierta sorpresa se dio cuenta de que no les iba tan mal cómo había pensado, el único que parecía tener cierta dificultad era el hijo más chico de Memphis, quien se había tirado en el suelo a lanzar piedras. Al menos su hermana había demostrado tener cierta habilidad en el manejo del mundo de los sueños y en resistencia física, aunque únicamente había derrotada a las pesadillas más simples y menos peligrosas. Sin mucho interés, continuó su recorrido hasta Eneritz quien se había ocultado detrás de una roca; debido a que no había detectado ninguna especialidad en la joven rubia prefirió probar su fuerza y resistencia con aquellos lobos de arena inmortales.
-... ¿Qué es eso? – susurró mientras se inclinaba hacia delante para ver mejor el resplandor dorado en los ojos de la princesa de Lujuria. La proyección no era clara debido al continuo movimiento; sin embargo, en esos escasos minutos en los que la imagen se mantuvo estable pudo apreciar el tan codiciado brillo de la clarividencia, un arte antiguo y perdido hacía siglos – Imposible – exhaló sin despegar los ojos de la pequeña que esquivaba a los animes como si supiera de antemano sus movimientos. Con un nuevo brillo en su mirada, Lucifer se volvió a reclinar en su trono. Si Eneritz había heredado un poder tan grande, entonces tendría que manipular a la joven para tener dicho poder a su favor, con ella a su lado el Señor del Infierno sería invencible, podría derrotar a sus enemigos mucho antes de que ellos dieran el primer golpe.

Mientras tanto, en el escenario de Orión, la voz de su papá se fue apagando hasta únicamente escuchar los sollozos y gritos lastimeros que resonaban por todos las secciones del laberinto. El niño tenía miedo de seguir caminando y ver a los dueños de aquellas voces y sueños rotos. Su padre le había enseñado a no temerle al mundo de los sueños, pero cada vez que se adentraba él lo acompañaba, por lo que era más fácil no asustarse. Ahora se encontraba completamente solo, ni su hermana Rea estaba junto a él. Sorbiendo su nariz para impedir que las lágrimas cayeran, observó sus deditos ensangrentados y el tenebroso pasillo que se encontraba delante de él.

“Desearía ser más grande” pensó mientras su padre y sus tíos aparecieron fugazmente por su cabeza. Deseaba ser cómo ellos, deseaba ser poderoso o al menos no asustarse fácilmente, quería ayudar a su familia, quería buscar a su papá a quien su abuelo secuestró. Quería muchas cosas. Cerró los ojos fuertemente con ese deseo mientras su pequeño cuerpo se cubrió de arena de un color azul intenso, Leviatán quien en ese momento dormía dentro de él, había despertado ante la fuerte determinación del pequeño, reaccionado por el deseo y provocando que la arena del mundo de los sueños girara de acuerdo a las manecillas del reloj. Durante ese tiempo, el laberinto se cubrió con una tormenta de arena, cuyo centro era el pequeño cuerpo que poco a poco se hacía más grande. Cuando el pequeño cuerpo dejó de crecer, la tormenta de arena se disipó tan rápido como apareció, dejando a un muy confundido adulto en el lugar donde antes había estado el príncipe.

El muchacho tenía un vibrante cabello azul eléctrico que se iba degradando hacia las puntas, lo mantenía corto y ondeando hacia arriba, como flamas, dejando que unos cuantos mechones ondearan hacia abajo, enmarcando unos ojos verde esmeralda con las pupilas rasgadas. Su piel era blanca, casi pálida y, de un costado de rostro, brillaba el reluciente león dorado de Pereza. El muchacho era alto, incluso un poco más que Memphis, sus hombros y espalda eran anchos con brazos y piernas bien trabajados. Por un momento, su rostro se contorsionó en una mueca de confusión, observando todo lo que estaba a su alrededor, escuchando los sollozos y sintiendo las presencias de su familia alrededor de él. A un costado, en otra parte, sentía a su hermana Rea, arriba de él sentía a su hermana Cyril, y en otro lado estaba su padre Memphis.

Dentro de Orión, en su pecho, Leviatán volvió a cerrar los ojos cayendo en un profundo sueño.

Falan

Contrario a verse intimidada por las llamas, la mujer esbozó una divertida sonrisa al mismo tiempo que se detenía, derrapando un poco por la tramposa arena. El muchacho, a pesar de ser atractivo, era demasiado ingenuo. Sin dejar de sonreír, dio una voltereta y se zambulló directo en las flamas, como si se tratase de una laguna. Al contacto con el fuego, sus orejas y cola se encendieron, mientras que sus pies se envolvieron como si tuvieran alas de fuego.

- ¿Me llamabas? – exclamó al mismo tiempo que saltó de las llamas, directamente hacia él. Esperando tocarlo con algunas de sus cuchillas y marcar esa linda cara que tenía.

Kael

El ángel estaba serio, manteniendo un rostro impasible aunque por dentro estuviera perturbado. Había subido con el único propósito de averiguar lo que estaba pasando, obtener un poco de información y después regresar a casa, nunca pensó que estaría sentado junto a varios ángeles nerviosos en la espera de que Miguel hiciera su aparición. Incómodo, se removió en la silla e intentó expandir su energía divina para tratar de ocultar la demoniaca que lo rodeó desde el día de su boda. Estar ahí sentado, con esencia demoniaca rodeándole, era prácticamente una sentencia de muerte. Sus pensamientos tuvieron que detenerse cuando del techo descendió una esfera mecánica dorada, bastante grande como para contener a un hombre dentro. El artefacto se dividió en tres mitades al mismo tiempo que su apariencia mecánica iba tomando forma de plumaje. En un instante las mitades de la esfera se volvieron tres pares de poderosas alas que se abrieron para descubrir a un alto y delgado hombre, de facciones severas pero nobles.

Los ojos blancos, sin pupilas, se pasearon con nostalgia por todos los ángeles delante de él, mientras que su largo cabello platinado caía en una complicada trenza sobre su hombro hasta las rodillas. Algunos mechones se escapaban y caían en caireles por su espalda y rostro. Tres pares de alas blancas como la nieve con puntas de oro en cada pluma, se alzaban orgullosas detrás de él. A sus costados se encontraban otros dos hombres, uno de tez morena reluciente como chocolate y cabello blanco y  corto, de porte serio y solemne. Y el otro de aspecto andrógino, bajo de estatura y delgado, con pequeñas curvas rodeando su cuerpo. Los dos portando el mismo tipo de ojos blancos, que el ángel al frente.

- San Rafael y San Gabriel – exhaló Kael al percatarse de la verdadera identidad de los otros dos hombres. Los tres arcángeles estaban frente a él.

- Hermanos míos – Miguel extendió sus manos – El regreso de nuestro hermano caído Lucifer nos ha despertado de nuestro sueño… - su voz era firme y, a pesar de su aspecto noble, contenía un tono de autoridad indiscutible – No podemos permitir que el Infierno nos tome la delantera; sin embargo, temo que en nuestro tiempo de descanso han ocurrido tantos cambios que necesitaremos de su ayuda para entenderlos – por un momento Kael sintió la mirada del poderoso hombre sobre él -… y aplicar las medidas necesarias que tengan que ser aplicadas

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15 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Fri Jan 09, 2015 7:34 pm

Feyrir

Estaba muy preocupado por su hija, Eneritz tenía que usar su don, de lo contrario no tenía idea cuanto podrían lastimarla antes de descubrir como derrotar a aquellos lobos de Arena. Pero ahora su padre sabría que su hijita tenía aquel precioso regalo, Feyrir al menos se sentía afortunado de que ya no fuera una niña pequeña, sería más difícil parra su abuelo influenciarla ahora que estaba mayorcita y era leal y amorosa con su familia cercana. Esperaba que eso fuera suficiente.

La niña por su parte corría tratando de mantener un ritmo constante, lejos de los lobos pero cerca del punto de inicio. Su padre se lo había enseñado, todos los hechizo que toman una parte física, y la parte física de aquellos lobos estaba escondida en algún lugar bajo la arena, si podía romperlo todo terminaría. Pero comenzaba a cansarse y había demasiados lobos, necesitaba distraerlos pero aún no sabía como.

Aki
-Te tomas esto de ser ardiente muy en serio verdad?

Bromeó con la chica, era muy interesante, ardiente, hermosa y letal, le provocaba un cosquilleo extraño, algo que no había sentido, pero tenía que deshacerse de ella.

Esquivo sus garras apenas por un segundo, un mechón de su cabello cayo al suelo y eso lo puso de mal humor.

-Uh-uh no te metas con mi cara preciosa-

Susurró golpeándole el estómago, cuando la vió doblarse sobre sí misma la golpeo de nuevo en la espalda con la base de su Alabarda.

Rea

¿Qué hago ahora?

Pensó Rea mientras miraba el enorme pasillo frente a ella, necesitaba un arma, algo. De golpe una mano le jalo la pierna dejándole 3 largos cortes en la pantorrilla, la niña chilló asustada  y le dio una patada a la criatura antes de salir disparada de nueva cuenta.

-Un Arma, algo lo que sea!-Pidió sin saber que esperaba, podía ver la arena amarilla, la arena pura de los sueños, pero no había suficiente para llevarla a la puerta verdadera, cada vez más gritos y cada vez más fuerte. La pierna le escocia y le dificultaba correr, no podía seguir así.

Raziel

-Mi señor…-La mujer se puso de pie haciendo una marcada reverencia- Mi nombre es Raziel, desde hace algunos años desempeño mi papel como Virtud entre mis hermanos, como reemplazo del Hermano Dimitri que…-Meditó un momento sus palabras y continuó- perdió su camino y se desvió de las prácticas bajo las que nosotros vivimos.

-También quisiera aprovechar la oportunidad de presentarle a mi joven pupilo, Kael. Heredero de nuestra Virtud el acepto hace más de 10 años el compromiso de ser nuestro representante en el tratado de paz que organizamos en conjunto al entonces gobierno de los 7 Reyes del Infierno. Ese contrato no sé ve afectado por el despertar de… nuestro hermano perdido. Kael puede hablarle el mismo de su vida y de cómo se ha mentido la paz y la neutralidad de la tierra durante este nuevo tratado…. –Respiró profundamente, como si realmente le costará respirar- Y será más adecuando para comentarles sobre su Joven Esposa y su heredero.

Al oir la palabra heredero un tumulto se generó entre los ángeles, algunos susurraban emocionados sobre lo bien que funcionaba el tratado y otros temían la reacción de sus hermanos recién llegados con respecto a la idea que casi todos habían aceptado y abrazado sin dudar.

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16 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Wed Jan 14, 2015 10:10 pm


Falan

El exceso de confianza le impidió ver el rápido movimiento del demonio que resultó en dos certeros ataques. El golpe en su estómago fue lo suficientemente fuerte como para expulsar todo el aire de sus pulmones, lo que le nubló la vista por unos segundos que fueron aprovechados por el otro para golpearle en la espalda con su arma. Debió a la fuerza del ataque, su cuerpo rebotó en la tierra logrando en el último segundo elevar un poco el rostro y esquivar las piedras que seguramente la hubieran herido. Sin perder el tiempo, se impulsó hacia atrás con sus extremidades, regresando hacia las llamas que rápidamente envolvieron su cuerpo y comenzaron a sanar sus heridas.

Con renovadas fuerzas, saltó de nuevo al ataque. Siendo una criatura de fuego, siempre que hubiera éste tendría energía infinita y sus heridas se curarían al instante. Sin perder su sonrisa, se volvió a lanzar hacia el muchacho, su arma desapareció de sus manos y sus dedos se alargaron hasta convertirse en dos garras, dispuestas a clavarse en los hombros de Aki para apresarlo y después rodearlo entre sus poderosas piernas.

Titán

A diferencia de Leviatán, Titán siempre estaba despierto y en alerta, siguiendo las hazañas de la niña dentro de ella. La prueba de Lucifer comenzó fácil, pero sabía que poco a poco subiría de intensidad hasta ser prácticamente imposible superarla. Por aquella razón, Memphis los separó de su cuerpo para que auxiliaran a sus hijos, sabiendo que, al no haber desarrollado sus poderes más activos debido a su corta edad, necesitarían algo de ayuda extra. Por un largo periodo de tiempo, Rea superó con éxito los obstáculos del mundo de las pesadillas; logrando pasar por las pesadillas de los niños y los adolescentes. Ahora seguirían la de los adultos y el resto de las criaturas. Todo ser viviente tiene sueños y también pesadillas, por lo tanto todas las consciencias de todas las dimensiones se encontraban contenidas dentro del mundo de los sueños.

Cuando la pequeña princesa se encontró con un obstáculo mayor, el guardián pensó que ya era tiempo para intervenir. Concentrando todo su poder, desplazó su energía hacia las manos de la pequeña, las cuales fueron envueltas en luz dorada.

“Piensa en cualquier arma” susurró dentro de su cabeza.

Kael

El muchacho respiró profundamente cuando su mentora lo mencionó, convirtiéndolo en el centro de atención. Su cuerpo estaba visiblemente tenso y rígido cuando se paró ceremoniosamente al lado de Raziel, demostrando su postura como futuro heredero. Sus ojos se perdían en algún lugar por los hombros y clavícula del poderoso ángel frente a él que lo evaluaba duramente con la mirada. Tal vez no tenía la habilidad para leer mentes, pero no se necesitaba ser un experto para saber lo que estaba pasando por la cabeza de Miguel.

Ante las palabras “Tratado de paz”, “Siete Pecados”, “Joven esposa y heredero”, los otros dos arcángeles que custodiaban al mayor exhalaron un suspiro de perplejidad, removiéndose entre ellos y acercándose más al joven ángel, quien hacia acopió de toda su voluntad para no dar dos pasos hacia atrás y salir volando de aquel lugar cargado de poder y tensión. Mientras tanto Miguel, quien lo examinaba con sus blancos ojos, se aceró y extendió una mano con la palma hacia arriba.

- Permíteme por favor, hermano – susurró mientras le indicaba que tomara su mano extendida. Sin más remedio, Kael obedeció, rosando lo menos posible sus dedos con los ajenos.

Al instante, sintió que una fuerza mucho mayor entraba a su mente de una manera pasiva y amable. En ningún momento se sintió incómodo ante la presencia ajena que buscaba con respeto entre los recuerdos del más joven. El arcángel pudo ser testigo de los últimos acontecimientos en el Cielo o al menos hasta donde la joven mente de Kael llegaba. Pudo conocer sobre las desavenencias de las virtudes anteriores y sus sucesores, del camino oscuro en el que habían caído Dimitri, Mikaell, Helsinki y los otros que habían entrenado personalmente para ser unos dignos guardianes de todas las creaciones de su santo padre. Pudo conocer a los demonios, hijos de su hermano caído, su estilo de vida, su sistema. Pudo conocer al amor prohibido de la vida del ángel, el tratado de paz, la unión y a su futuro heredero. Cuando llegó al final de sus recuerdos, el mayor retiró su mano y dio dos pasos atrás para darle espacio a Kael.

Mientras el otro se recuperaba de la intrusión, los ojos de Miguel recorrieron los semblantes de las nuevas virtudes. Todos tan jóvenes, tan inexpertos, las anteriores virtudes llevaron un entrenamiento extenso donde los arcángeles les compartieron varios secretos del Paraíso para que pudieran liderar con nobleza y dignidad. Estos nuevos jóvenes no habían llevado aquel entrenamiento, incluso algunos habían sido designados después de la “revolución”. Suspirando, se volteó hacia sus otros dos hermanos y les comunicó lo que habían visto.

- Este es un nuevo Cielo – Pronunció Gabriel después de escuchar el relato, su voz era suave y etérea, con cierto tono de nostalgia. Su cabello rubio y largo rodeaba todo su esbelto cuerpo.

- Debemos tomar medidas – asintió Rafael con los brazos cruzados, siendo secundado por Miguel quien se volteó de nuevo hacia el resto de sus hermanos.

- Discutiremos este Tratado de Paz y personalmente hablaremos con los actuales Regentes del Infierno – ante la mención de la morada de su hermano caído, un pequeño gesto de tristeza cruzó por su hermoso rostro – Mientras tanto, realizaremos un par de pruebas para evaluar la estabilidad de las nuevas virtudes y su sistema – terminó con autoridad. Sabía que algunos de sus hermanos no estarían de acuerdo con aquello; sin embargo, era algo necesario para asegurar la estabilidad del Cielo. Estaba seguro que los pecados eran tramposos como su padre y que pudieron haber engañado a los ingenuos ángeles.

- Kael, nos gustaría hablar más contigo – el ángel suprimió un brinco de susto cuando escuchó la etérea voz a su lado. Con nerviosismo, ladeó la cabeza y se encontró con la figura de Gabriel que lo observaba con una pequeña sonrisa.

- Claro

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17 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Wed Jan 14, 2015 11:00 pm

Raziel

-Kael -susurro la mujer antes de dejar a su pupilo sólo con sus hermanos- Recuerda que el tratado ya fue negociado. La tierra es territorio Neutral, sólo podemos influir en los humanos, no acercarnos a ellos, no hay más agresiones, los híbrido al fin viven en paz, lejos de ambos reinos que buscaron llevarlos a la extinción… Ese tratado esta sellado con su boda, y a no ser que uno de los dos rompa sus votos de matrimonio no puede romperse, no dejes que manipulen tu mente con su desconfianza por el nuevo sistema.

No quería parecer irrespetuosa, pero el tratado funcionaba, y además Kael y Freya eran felices, y eso era un bono que nadie esperaba. Eran los gobernantes de un reino donde los que no pertenecían se sentían a salvo y en casa, y ella creía firmemente que la felicidad de todas las criaturas debía ser la prioridad, que Dios amaba a todos y deseaba su felicidad.

-Con su permiso- Dijo en voz alta y siguió a sus compañeros fuera de la sala de consejo, sin poder evitar preocuparse por los cambios de la “nueva administración”

Rea

¡Un arma!
La niña no era muy buena con las armas, su padre nunca los había educado para una pelea y su Papá jamás aprobaba la violencia, pero alguna vez había usado un arco y flechas, y las había encontrado como una extensión de ella misma.

El pequeño arco que apareció en sus manos era delicado y estaba decorado con tallados complejos de flores, pero no perdió oportunidad de crear una flechita con arena de los sueños y disparar directo a uno de aquellos horribles monstruos susurrantes. Funcionó tan bien que la niña soltó un grito de gusto y empezó a correr de nuevo, sentía escozor en la pierna, pero ya no podía faltar tanto, ahora no estaba desarmada.

Aki
Aki no era tonto, si el fuego la curaba entonces tenía que irse, inhalo hasta hacerlo desaparecer y esquivó por poco su nuevo salto, era mucho más rápida ahora que no traía armas en las manos, su tiempo de respuesta también mejoró, pero eso no le sería suficiente.

Cuando volvió a lanzarse contra él lanzó un puñado de tierra a sus ojos y rodo sobre su costado para luego lanzarse sobre ella y someterla bajo su peso, presiono su pecho contra la tierra, enterrando su arma contra su espalda mientras la mujer se removía bajo sus piernas.

Rose

Jared parecía tan concentrado en sus hijas que ella pudo tomarse un momento para examinar aquel extraño balcón, tenía una pequeña reja y algunos estaban más altos que otros, ellos podían ver a sus hijas pelear y se imaginó que el resto podía hacer lo mismo desde las alturas.

En el balcón a su lado estaba Nova, sólo él, mirando angustiado hacia la plataforma de Cyril y Freya. Tenía que moverse rápida y discretamente, aunque Jared parecía muy molesto, demasiado como para dedicarle un segundo de su atención.

Se deslizó suavemente cerca de Nova y le susurró, poniendo su mano entre la reja.

-Nova…cálmate, van a estar bien. Si no te tranquilizas podías cometer la imprudencia de ayudarla y la descalificarían por ello…confía en ella, mírame y respira…

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18 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Mon Feb 23, 2015 9:01 pm


Titán

El gemelo que se encontraba dentro de la pequeña princesa había comenzado a sanar, con cierta lentitud, la herida en la pierna al mismo tiempo que mantenía la energía estable para que pudiera usar el arco sin ningún problema. Rea no había comenzado su entrenamiento como princesa demoniaca para dominar la energía inestable propia de Pereza, la única ventaja que tenía ahora sobre su hermana mayor Cyril era que, afortunadamente, la energía de Lujuria heredada por su otro padre era más compatible con la heredada de Memphis, por lo que podría tener un mejor dominio sobre éstas; sin embargo, su corta edad y la disputa del trono de Pereza significaba un atraso para su propio desarrollo, por lo que Titán estaba cumpliendo la función de balancear la energía el tiempo suficiente como para poder aprobar la prueba de Lucifer.

Mientras se concentraba en serle de utilidad a Rea, una pequeña fluctuación en la energía de Memphis le dejó inquieto. Originalmente, Leviatán y él fueron creados por el mismo Lucifer para otorgarle a su hijo mayor la suficiente estabilidad a través de la meditación y así mantener dormida su salvaje y abrasadora energía. En muy pocas ocasiones los gemelos se habían separado de su General y menos estando en un punto crítico de debilidad, le preocupaba pensar qué podría pasar ahora que Lucifer había regresado y estaba tentando más allá de la prudencia al mayor de sus hijos. Ni siquiera ellos sabían la magnitud de la locura a la que podría llegar Memphis.

Un nuevo ataque hacía Rea lo despertó de sus cavilaciones. No era momento para pensar en eso, lo único que podía hacer por ahora era ayudar a la pequeña y acabar con la prueba lo más pronto posible para regresar al lado de su Amo.

Orión

Por más piezas que quisiera encajar en aquel complicado rompecabezas, le era imposible armar el panorama completo. Sus inexpresivos ojos recorrieron con gesto ausente los pasillos del laberinto, en cuyas paredes se podían escuchar los lamentos y sollozos de almas sin rostros, mientras que una espesa neblina comenzaba a cubrir el suelo y reptar por sus piernas como enredaderas. Tenía un vago recuerdo de aquella escena, algo perdido en lo más profundo de su mente, una imagen borrosa y bastante difusa que únicamente contribuía a su estado de confusión. Podía sentir la presencia de su familia alrededor de él, ocultos en algún lugar invisible para su esmeralda mirada, mientras que una barrera alrededor de él le impedía desaparecer y salir de aquel lugar. De todos modos tenía el presentimiento de que debía terminar el laberinto para conseguir su libertad, la energía que mantenía la barrera era tan poderosa que no le sería tan fácil romperla.

La neblina que había reptado por sus piernas se transformó en largos y viscosos tentáculos que le estrujaban las piernas e intentaban aprisionarlo por los brazos. Los molestos apéndices se internaban en lugares indiscretos, como si quisieran atravesar su piel y destruir sus órganos. Sin cambiar su expresión, moldeó la energía demoniaca dentro de él para después expulsarla por los poros de su piel como finos hilos negro que atravesaron los tentáculos como si estuvieran hechos de papel. En un instante, los pedazos de carne caían al suelo transformándose de nuevo en humo que era absorbido por la tierra.

Tendría que terminar el laberinto si quería saber qué estaba pasando, al menos sentía la presencia de su padre cerca de él, cosa que le reconfortaba de cierta manera.

Falan

Una risilla escapó de entre sus afilados colmillos al sentir el peso del demonio sobre su cuerpo. Era rápido y astuto para la batalla cuerpo a cuerpo; sin embargo, carecía de un adecuado control de energía demoniaca y tendía a desperdiciarla en los primeros ataques. El muchacho parecía indisciplinado, salvaje y arrogante… cualidades que lo hacían sumamente atractivo para sus ojos. La adrenalina y excitación bombeaba por todo su cuerpo con unas ansias tremendas de humillarlo y montarlo, de dominarlo entre sus poderosas piernas. Después de aquel juego, le pediría al Señor Lucifer que la nombrara entrenadora del muchacho, ella se encargaría de volverlo un digno General, a su lado Aki se volvería invencible.

Con aquella meta en mente, la criatura se removió con renovada fuerza de entre las poderosas piernas del príncipe. Debido al movimiento, logró liberar su cola la cual atizó como un látigo y la enredó alrededor de la cintura del muchacho, lanzándolo hacia el otro extremo de la arena. Sin perder el tiempo se arrojó hacia él como un animal salvaje, clavándole las garras en los hombros y pateándolo repetidamente en el estómago.

Nova

Se encontraba tan concentrado en la batalla de Cyril que dio un pequeño respingo al escuchar la voz de Rose tan cerca de él. Su cuerpo se sentía tenso y no se había percatado que su respiración se aceleraba por ratos, no se había percatado de cuánta agitación sentía por la batalla y la inestabilidad que le otorgaba la marca de Pereza hasta que la gemela mencionó su tensión. Con cierta sorpresa dirigió su mirada cerúlea hacia ella, encontrando cierto consuelo en aquellos ojos que por algún tiempo amó. Su respiración poco a poco recuperó su ritmo habitual, intentando pasarle a su pareja la tranquilidad que sentía a través de la marca, presentía que su agitación podría desconcentrar a Cyril en su batalla.

Por inercia, el comandante se recargó un poco hacia Rose a través de la reja, ignorando el hecho de que Jared no se encontraba tan lejos de ellos. Nova hizo una pequeña mueca, sugiriendo una sonrisa que estaba lejos de mostrar, desde hace algún tiempo había dejado atrás el rencor y la tristeza que sentía por la mujer que lo abandonó, prefiriendo al arrogante rubio que siempre la trató mal. Aquello era algo que nunca iba a entender, sin embargo, gracias a Cyril, la respuesta había dejado de importarle, y con el tiempo y el creciente amor que sentía hacia la peli roja, dejó de pensar en aquella problemática pareja.

- ¿No estás preocupada por tus hijas? – preguntó con curiosidad, observando a las gemelas que peleaban con gran habilidad, recordando aquellos tiempos en los que Rose y las dos pequeñas le llevaban comida, sabiendo que él tendía a descuidar su alimentación y su salud en general, incluso algunas veces las dos pequeñas parcharon las heridas de batalla que había sufrido durante las escaramuzas con los rebeldes. Aunque no lo demostrara, ni lo admitiera abiertamente, sentía un aprecio especial por aquellas dos niñas que en su momento pensó que eran suyas… en ese tiempo hubiera dado por todo para que la familia de Jared fuera la suya… aunque ahora tenía la oportunidad de crear una familia con la mujer que ahora ocupaba su mente y corazón

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19 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Mon Feb 23, 2015 9:39 pm

Aki
Aquella mujer no le gustaba, es decir, le gustaba físicamente porque era hermosa, con piel suave, ojos hermosos y esas curvas… ¡no! No podía distraerse, en ese segundo de titubeo la muchacha lo lanzó al otro lado de la arena y comenzó a golpearlo repetidamente.

“Si no va a jugar limpio, yo tampoco” Pensó el rubio y dejo relucir sus colmillos, clavándoselos en el cuello a Falan y arrancándole un trozo de piel que escupió al suelo cuando la muchacha retrocedió herida. Sin quedarse atrás se lanzó sobre ella de nuevo, golpeándola con sus rodillas en el rostro y en el pecho antes de tumbarla boca abajo y atar uno de sus brazos con su propia cola, no volvería a ser una molestia.

Rea
¡No!- Chilló la niña ya bastante molesta, tenía que encontrar la manera de salir de ahí, pero por más monstruos que destruía y más puertas que atravesaba sólo encontraba más pasillos, seguía el flujo de arena tan rápido como podía, pero igual que su hermano parecía encerrada en un laberinto lleno de angustia y pesadillas.

Tenía que darse prisa, porque si se quedaba quieta el miedo la dominaría. Estaba cerca, lo sabía, el aire era más cálido y el rastro de arena era más abundante, pero era confuso y se sentía tentada a desconfiar de ese medio para guiarse, pero de lo que había aprendido de su padre aquello era lo que mejor dominaba, así que se mantuvo firme, confiada, haciendo brillar el León de su rostro.

Rose


-Claro que estoy preocupada, si algo les sucediera no podría perdonármelo, pero ellas ya no son niñas pequeñas, han aprendido muchas cosas y son fuertes y salvajes- dijo Rose tratando de lucir serena y confiada- estoy segura de que ninguno de ellos quiere hacerle daño de verdad a sus primos.

Sí, había amado a Nova, y de no haber terminado como lo hicieron, le gustaría ser amiga de aquel hombre huraño pero amable y cálido por quien aún sentía profundo aprecio. Le habría gustado, aunque sea por un segundo, que aquel fuera el padre de sus hijas, no estarían ahí ahora, estarían en alguna bonita casa disfrutando la tarde juntos con sus dos hijas que no tendrían que pelear por su vida.

No pudo evitar devolverle esa vaga sonrisa, al menos durante unos segundos.

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20 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Wed Apr 22, 2015 3:04 pm

Kael

El ángel escuchó con atención a su mentora, queriendo atrasar a lo máximo la reunión a solas con los tres arcángeles quienes parecían intrigados por los nuevos cambios que ocurrieron en sus ausencias. Las palabras de la Virtud reconfortaron su joven corazón, infundiéndole de una renovada seguridad que esperaba perdurara hasta el final de la reunión y lo mantuviera firme ante cualquier persuasión que utilizaran los mayores con él. Ciertamente, el tratado había traído más paz de la que jamás se pudieron imaginar, las rencillas entre los ángeles y los demonios disminuyeron considerablemente, de escasas a nulas, por lo que el número de bajas en ambos batallones también disminuyeron. La relación entre las especies aun era precaria, su naturaleza opuesta les impedía formar un lazo profundo entre ellos; sin embargo, podían tener conversaciones diplomáticas y cooperar hasta cierto grado por un corto periodo de tiempo, lo máximo de relación que habían conseguido hasta ese momento. El panorama era bastante favorecedor para todas las especies y, estaba bastante seguro que con algo de esfuerzo, sus hermanos mayores verían lo mismo que él.

Con renovado ahínco, asintió en agradecimiento a Raziel para después despedirse de ella y seguir a los tres arcángeles, sin percatarse que Gabriel con su agudo oído, había escuchado parte de la conversación. El arcángel mensajero esbozó una pequeña sonrisa al saber que las cosas entre ambas especies habían marchado bien hasta ahora, pero la sonrisa se le fue borrando poco a poco de su hermoso rostro al pensar que la llegada de Lucifer podría alterar aquella tranquilidad tan anhelada. Con cierto pasar, caminó detrás de su hermano mayor quienes los dirigía a la sala contigua, la Cámara de Oración que había quedado sellada cuando los tres arcángeles se sumergieron en un profundo sueño.

Al entrar, los ojos de Kael se abrieron maravillados ante la vista del recinto. Por centurias, aquel había sido el lugar sagrado donde los arcángeles oraban y se comunicaban personalmente con el Gran Padre, se decía que él los iluminaba personalmente para llevar al Cielo hacia la prosperidad y mantener su noble labor de cuidar y resguardar todas sus creaciones. Incluso existía una leyenda que hablaba sobre las anteriores virtudes y su iniciación como tales en aquel mismo recinto. El rostro del joven fue un claro reflejo de la emoción que sentía en su interior mientras su mirada se posaba en los tres grandes pilares de cristal cuyas puntas filosas se alzaban hacia el techo. Todo estaba rodeado de cristal entrecortado que filtraba la luz solar e iluminaba la habitación como si el mismo sol se resguardara ahí. El único punto oscuro que mancillaba su pulcritud era un cuarto pilar cuyos restos destrozados y chamuscados se encontraban regados por el piso de mármol.

- Es un verdadero honor entrar a la Cámara de Oración – el joven ángel se sobresaltó al escuchar la firme voz de Miguel a su lado. Carraspeando, cabeceó en afirmación y regresó la mirada hacia los pilares, evadiendo aquellos ojos blanquecinos que le observaban con severidad.

- Sí, es todo un honor – mantuvo su porte sereno y diplomático recordando que no era un infante, era el gobernante de una especie que necesitaba de su fortaleza para salir adelante. Con renovadas fuerzas, plantó su espalda y elevó la barbilla que había decaído hacia su pecho minutos atrás – Hermanos míos, lo último que deseo es causarles alguna desavenencia… pero no puedo evitar cuestionar la razón por la cual fui traído hasta aquí – su mirada recorrió a los tres arcángeles quienes habían retrocedido hasta el pie de los pilares.

- Hermanito… no hay necesidad de tanta formalidad – Gabriel le sonrió con suavidad sentado en el aire, muy cerca de los restos del cuarto pilar con las puntas de sus pies descalzos apenas rozando el suelo. De los tres, el rubio era el que más confianza le inspiraba, el aire a su alrededor era liviano y refrescante como una bocanada de aire en la mañana mientras que sus delicadas facciones le recordaban lejanamente a su esposa Freya – Disculpa a Miguel, sus habilidades sociales están algo oxidadas

- Y sin embargo, las tuyas están muy desarrolladas Gabriel – le corrigió Rafael cruzando los brazos y suspirando con resignación. El cabello blanco del arcángel resaltaba entre su piel oscura, lo mantenía corto y peinado en picos hacia arriba mientras que una única trenza delgada se escurría por sus ropajes romanos hasta el pecho. Sus ojos blanquecinos eran resguardados detrás de unas largas y espesas pestañas – No temas joven, solo queremos respuestas – a pesar de su aspecto salvaje, la voz de Rafael era serena y aplacadora.

- Para saber qué respuestas brindarles, hermanos míos, primero necesito saber las preguntas – Kael inclinó la cabeza manteniendo un tono bajo para no alterar al mayor de los arcángeles quien parecía ser el menos contento con su presencia. Si sus alas estuvieran afuera, ahora mismo estarían removiéndose con nerviosismo, ansiosas por alzar el vuelo. Era extraño pero, por primera vez, no se sentía cómodo en el Cielo.

- Por lo que pude observar de tus recuerdos, has convivido de cerca con los Siete Generales del Infierno – Kael se mantuvo callado siguiendo con la mirada a Miguel quien se movía lentamente a su alrededor con la cabeza ladeada y los ojos entrecerrados, como si interrogara a un delincuente – Has aprendido de ellos, has sido adiestrado en su… cultura – para nadie pasó desapercibido el pequeño gesto de desprecio que curveó una de las esquinas de sus labios, demostrando el poco agrado que tenía hacia el estilo de vida de los demonios – Incluso has pensado en ellos como familia… es inútil mentir – interrumpió rápidamente, elevando una mano al observar que Kael había abierto la boca para protestar

- Mentir es un pecado altamente castigado entre nosotros hermanos, nunca haría tal cosa delante de ustedes – aunque su voz era pasiva, los ojos del joven destellaban con irritación – Solo quería destacar que, desde mi unión con la princesa de Orgullo, la familia Real del Infierno también se ha vuelto mi familia… situación que ha favorecido a ambas especies y nos ha llevado a una paz que no habíamos visto en décadas – sintió la imperiosa necesidad de remarcar las palabras de su mentora. La unión había sido permitida y aprobada por el alto consejo de ambas especies, existía un Tratado inquebrantable que hasta ahora todos habían seguido al pie de la letra, los demonios habían dejado de perseguir y asesinar a los ángeles, y ahora el mundo humano era un verdadero territorio neutro… la paz que por muchos siglos sus hermanos caídos persiguieron.

- ¿Familia? Los demonios no saben lo que es la familia – sus palabras fueron suaves pero cargadas de tanto odio que el menor se sorprendió por la intensidad en la que este ángel en particular sentía. Miguel plantó su espalda y levantó la barbilla en altivez – Los demonios son egoístas, no saben el verdadero significado de la familia, no tienen capacidad para sentir amor, empatía ni altruismo… sus sentimientos son meros reflejos superficiales, vestigios de lo que alguna vez fue su esencia humana. Todo su ser está compuesto por el instinto salvaje y oscuridad… son…

- No, no, está equivocado – no podía seguir escuchando la manera en la que aquel ser le faltaba el respeto a su esposa y su familia política. Había pasado una gran cantidad de tiempo aprendiendo sobre los demonios, su cultura, sus costumbres y tradiciones, al principio había sido una imposición que con el tiempo llegó a aceptar y después desear. Aprendió a amar a Freya, a esos demonios salvajes que darían todo por salvar a su familia ¿Cómo aquel arcángel le podía decir que ellos no conocían el verdadero significado de la familia? – Ellos le son fiel a su familia, entregarían la vida por ellos. Si usted los llegara a conocer, sabría que está equivo…

- ¡¿Conocerlo?!... ¡Los conozco bastante bien! – Kael tuvo que retroceder un paso cuando Miguel se aproximó abruptamente hacia él. De un segundo a otro tenía frente el colérico rostro del arcángel, desfigurado y quemado en un costado, con el ojo opaco y grisáceo. Los tendones sobresalían sobre la mandíbula cada vez que pronunciaba palabra alguna –Conozco muy bien la oscuridad que habita en sus almas negras, conozco su corrupción y su traición… ¿Lealtad hacia su familia, dices? Ellos no conocen la lealtad… ¡No saben lo que es una familia!

-… Miguel…

- Ya basta

Jadeando, sin saber que le faltaba la respiración. El joven ángel arrancó los ojos del colérico rostro para observar a las dos personas que permanecían en la habitación. Gabriel tenía el rostro triste con los ojos clavados en el piso, algunos mechones de su cabello rozaban sobre su piel para consolar el delicado arcángel, mientras que sus pies habían dejado de jugar con los restos del cuarto pilar. Por otro lado, Rafael clavaba su mirada con severidad sobre la espalda de Miguel, negando suavemente con la cabeza.

- Serenidad hermano, recuerda que Kael no es el enemigo

Exhalando con fuerza, Miguel se alejó rápidamente del joven y dio media vuelta, dejando atrás la cicatriz que aquella cruenta batalla de milenios atrás le dejó. Con temblorosa mano se maceró los cabellos para encontrar la serenidad de la que Rafael le hablaba. Ahora era el momento menos indicado para descargar milenios de frustraciones sobre un muchacho que no tenía nada que ver con el asunto… él vivía en el consuelo que la ignorancia le otorgaba, al menos por ahora.

- Digamos que aún tenemos asuntos familiares sin resolver – Gabriel recobró su júbilo y le regaló una sonrisa tranquilizadora

- Fue un error querer hablar contigo antes de ordenar nuestros propios pensamientos. Llevamos unas pocas horas de haber despertado y hay muchas cosas con las que tenemos que ponernos al corriente. Ve a descansar hermano nuestro, y cuando hayamos despejado nuestras mentes, nos volveremos a encontrar – se despidió Rafael con un movimiento de su mano al mismo tiempo que Kael sentía la conocida sensación de ser transportado.

Nova/Jared

El comandante observó a Rose por unos segundos antes de desviar de nuevo la mirada hacia los grandes bloques de tierra suspendidos en el aire. Cada heredero daba lo mejor de sí pero evitando herir de gravedad a sus familiares, los rayos de luz y las esferas de energía volaban por todas direcciones impactándose en el escudo transparente en forma de domo que rodeaba la arena. Los ojos celestes del peli-negro seguían cada movimiento de Cyrill, ignorando el escozor de su marca que lo empujaba a proteger a su pareja, a defenderla del ataque de cualquier demonio aunque estos fueran de su propia familia. Paradójicamente a lo que él había pensado, la energía de Pereza lejos de dormir su esencia avara e iracunda, la había potenciado a límites que escapan de su entendimiento, ignoraba que dentro de la Familia Real de Pereza existía un núcleo de poder tan agresivo que se complementaba a la perfección con su naturaleza salvaje.

- Tal vez no quieran hacer daño de verdad, pero tendrán que hacerlo si quieren pasar la prueba – gruñó de manera tosca sin apartar la mirada del campo de batalla. Al percatarse de la insensibilidad de sus duras palabras, cerró momentáneamente los ojos para después adoptar un semblante menos salvaje – De todos modos dudo que Lucifer permita que alguno de sus herederos sea herido de gravedad – rectificó mientras, inconscientemente, apoyaba un hombro sobre los barrotes de la reja y se cruzaba de brazos – Nunca fui sensible contigo ¿Verdad? – susurró para sí mismo sin percatarse que, debido a la nueva posición, había reclinado la cabeza bastante cerca de la mujer cuyo olor a rosas inundaba sus sentidos.

Mientras tanto, Jared quien dejó de prestarle atención a las batallas por un segundo, escuchó el suave murmullo que procedía a sus espaldas. Con el semblante impasible, ladeó el rostro y observó a su pareja intercambiando algunas palabras con el insecto de Nova. De nuevo, las imágenes de la última traición de Rose quemaron como fuego vivo sus ojos, dentro de su cabeza sólo podía ver la cara extasiada de aquellos dos que ahora compartían el reducido espacio de la reja que los separaba. Sin mostrar la perturbación que en el interior estaba sintiendo, regresó la mirada al frente mientras hacía todo lo posible por no romperse los huesos de la mano por la fuerza con la apretaba sus puños. No podía armar una escena delante de su padre quien parecía mofarse de él desde lo alto de su trono… malditos sean todos, malditos sean aquellos que estaban por debajo de él.

Yami

Como buen demonio de la Soberbia, Yami se sentía bastante orgulloso de las habilidades que había adquirido y desarrollado con el paso de los siglos. Tal vez no llegaba ni a la décima parte de la verdadera fuerza de un General, pero sus habilidades sobresalían de entre los demonios rasos del batallón del Orgullo e incluso de entre algunos de sus compañeros comandantes. Estaba orgulloso de sus poderes y cada determinado tiempo gustaba de pulirlos con una buena batalla o demostración; sin embargo, había una sola habilidad de la que no estaba nada orgulloso, una habilidad que lejos de enaltecer su esencia, sentía que la mermaba. Muchos no lo sabían, pero Yami era de los pocos demonios empáticos que existían… y no era cosa para sentirse especial, era un poder pasivo que muchas veces le llegó a perjudicar en el campo de batalla donde la primera premisa era no sentir compasión por sus enemigos. La vergüenza lo llevó a ocultarlo de todos, aunque muchas veces lo Jared lo llamó estúpido por no saber aprovechar esa habilidad y lograr la manipulación a través de la empatía.

Al ocultarlo, el bicolor no pudo aprender a manejar de manera exitosa ese poder por lo que a veces se encendía y se apagaba sin un control fijo, y sin previo aviso. Por muchos años su poder estuvo dormido hasta que decidió despertar en ese preciso momento, cuando toda la arena estaba inundada de emociones tan poderosas que lo dejaban mareado.

- Maldición – susurró con una mano en su frente. Haciendo acopio de toda su energía intentó ocultar el malestar para no perjudicar a su pareja quien parecía tenso ante la batalla de sus dos hijos. Por entre las hebras largas y sedosas de su cabello intentó encontrar la fuente de aquellos sentimientos tan fuertes, pero todos parecían estar tan tensos que era como estar rodeado de una gigantesca y sofocante masa caliente.

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21 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Wed Apr 22, 2015 3:35 pm

Raziel

Su tensión, preocupada como estaba por la audiencia de su joven pupilo, desaprecio de inmediato cuando este se materializo frente a sus ojos.

-Kael, Gracias a Dios. Me imagino que no hicieron mucho por escuchar tus razonamientos.-
Aventuró la mujer, sonriéndole amablemente-

Ellos no pueden dejarse cegar por su odio, no con nuestro señor tan cerca…debemos tener paciencia…mostrarles el camino. Tu Princesa pronto tendrá un heredero de ambos mundos, si su amor por ti y por el no les muestra lo contrario, entonces tenemos problemas mucho más grandes que Lucifer…

Rose

Miró a Nova fijamente, con una expresión llena de nostalgia y amabilidad. Le regalo una sonrisa fugaz y le acaricio suavemente el hombro que había recargado en la reja.

-No era…nuestro destino estar juntos, así que pensar en el pasado y atormentarnos por nuestros errores está de más. Pero me gusta pensar en que pude abrir tu corazón lo suficiente para dejar que el verdadero amor te entrará de lleno, y eso, amigo mío, me llena de una enorme felicidad.
Sus palabras eran sinceras, su amor por Nova podía no ser pasional, pero no había olvidado quien era ni lo mucho que lo apreciaba, ni lo feliz que había sido durante su tiempo juntos. Y sabía que el era bueno, y que también la apreciaba, a pesar de todo, por eso, aunque sentía la creciente tensión en Jared, no podía detenerse ahora. Su Padre gozaba del martirio público, ¿cuánto tiempo pasaría antes de que decidiera implementar esas prácticas su hijo?

-Hice algo terrible, Nova, algo que hasta ahora sólo nosotros sabíamos, pero ha salido a la luz y me ha llegado la hora de pagar por ello. – Su voz era firme, aunque su voluntad era frágil- Jared va a hacerme pagar cada segundo de mi traición como si fuera un siglo, y te ruego…te suplico que no hagas nada para evitarlo. No le provoques, y por más terrible que sea no me defiendas. Lo último que necesitas es un enemigo que busca ponerse a Lucifer de su lado. Prométeme que sólo me ayudarás cuando el cielo este despejado, no salgas en medio de la tormenta…

Feyrir
Estaba tan tenso que la mandibula había comenzado a dolerle, le ardían los ojos y las manos temblaban, pero no estaba ciego. Yami debía estar aún peor que él. Volteo a mirarlo, y le ofreció una mano y una sonrisa.

-Ven, amor. Creo que un poco de brisa te caería bien…- Susurró con su voz más dulce, producto del amor pero no sin un dejo de tnsión que quería aplacar con su compañía.

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22 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Wed Apr 22, 2015 10:00 pm

Kael

El joven ángel tardó varios segundo en procesar todo lo acontecido instantes antes. A través de una nube espesa que contaminaba su memoria, le fue difícil recordar a detalle cada palabra compartida con aquellos seres que no parecían ser tan celestiales. Con horror casi podía palpar el rostro quemado y el ojo oscuro de Miguel, imagen que se quedaría impresa para toda su existencia en su cabeza. Suprimiendo un escalofrío, dirigió la mirada hacia su mentora quien le sonreía con amabilidad e intentaba darle aliento con sus sabias palabras. Amparándose en estas, decidió concentrarse en la cálida y maternal presencia de Raziel relegando sus recuerdos más recientes hacia lo más profundo de su mente.

- Escapa de mi entendimiento lo que acabo de presenciar – resopló mientras cerraba los ojos y sacudía levemente la cabeza como si insectos imaginarios rondaran alrededor de ésta. No quería ni especular lo que podría pasar si los arcángeles resultaran ser tan intransigentes como el Señor del Infierno, no quería regresar a esas épocas donde las virtudes eran todo menos seres bondadosos y celestiales… ¿dónde acabaría su especie si sus regidores más supremos, aquellos que son más cercanos al Santo Padre, resultaran ser igual que las anteriores virtudes (tomando en cuenta que los arcángeles fueron quienes los entrenaron? – No sé cómo podríamos enseñarles el camino…

- Entiendo que Miguel pueda ser algo difícil, pero confío que no nos juzguen igual o peor que a nuestro hermano caído – la suave y risueña voz que escuchó a sus espaldas, petrificó al joven por un instante. Por instinto cubrió a Raziel con su cuerpo al mismo tiempo que ladeaba el rostro para ver a un sonriente Gabriel flotando en el aire con su larga melena rubia ondeando debajo de él. Los desnudos dedos de sus pies apenas acariciaban el suelo mientras la orilla de la túnica grisácea se arremolinaba entre sus piernas. El arcángel compuso un semblante de tristeza cuando Kael instintivamente cubrió a la mujer con su cuerpo – No venimos a hacerles daños

Dando un suspiro, Gabriel dejó su cómoda postura y bajó los pies hasta las lozas del frío pasillo. Hasta ese momento Kael se percató de que el rubio era bastante bajo de estatura, casi de la misma altura que su mentora, y que sus suaves y andróginas facciones le hacían parecer mucho más joven de lo que en verdad era. El arcángel se acercó más, portando una sonrisa que trasmitía confianza logrando que Kael abandonara la postura defensiva que había adoptado ante su llegada. Los blancos ojos se alternaban entre él y la mujer.

- Tú eres Raziel ¿Verdad? La actual virtud de la Caridad – saludó con una reverencia. De los tres, Gabriel era conocido por su gran humildad y noble corazón – Has hecho un buen trabajo cuidando a este maravilloso joven

Nova

Al escuchar la evidente tensión y miedo en la voz de la mujer, ladeó su rostro para clavar los ojos en su delicada figura. Le costó unos escasos minutos entender lo que le quería decir ¿Traición? ¿Algo que sólo ellos dos sabían? Fugazmente, dentro de su cabeza, se dispararon las imágenes de su último encuentro en los terrenos de Lujuria, cuando Rose estaba bastante mal herida por la batalla contra los ángeles. En esa ocasión su corazón se había combinado con la pasión y el deseo dando pie a su último encuentro sexual que terminó con un “adiós” definitivo, rompiendo los escasos sentimientos que el comandante tenía por esa delicada flor. El deseo del momento le había hecho olvidar que Jared era pareja oficial de la mujer y que un acto de esa magnitud era considerado, dentro del batallón de Soberbia, como alta traición; sin embargo, confiaba en que el General nunca se enterara, él no temía por su seguridad… en ese entones hubiera deseado que Jared lo persiguiera y acabara de una vez por todas con su patética existencia, pero le preocupaba lo que el inestable rubio pudiera hacerle a Rose.

- Rose… no entiendo por qué sigues con él… no lo amas – se aventuró a especular, dudaba que en ese tipo de relación hubiera tal sentimiento. Sabía de antemano que Rose tenía una gran capacidad de amar, que podía entregarse en cuerpo y alma a aquella persona que se ganara su corazón; sin embargo, el General no era capaz de tales actos, él sólo se amaba a sí mismo, todos los demás eran considerados una basura, insectos inferiores a él. No entendía y dudaba que la bella flor mantuviera un sentimiento tan puro con aquel ser tan viciado – Incluso sabes que podría volver a abusar de ti y lo conscientes… no lo entiendo… y tampoco lo voy a permitir…

Era increíble que la mujer le pidiera tal cosa sabiendo que su testarudez no se lo iba a permitir. No sólo se trataba del maltrato hacia la mujer que alguna vez amó intensamente, sino también no podía creer que le siguieran consintiendo sus caprichos a Jared, quien parecía más un niño berrinchudo que todo un General. Si estaba dispuesto a ponerle una mano encima a Rose, primero tendría que pasar por sobre él.

Mientras tanto, Jared escuchaba atentamente cada una de las palabras que compartían los otros dos demonios. Su mente le jugaba bromas, haciéndole creer que Nova aún mantenía algún tipo de sentimiento por su pareja, manipulándola para que lo deje… para que lo traicione y deshonre de nuevo… y Rose siendo la débil demoniza de la Lujuria que era en cualquier momento podría volver a caer, podría deshonrar su marca y olvidar su posición: detrás y debajo de él.

“No lo puedes permitir”

En lo que creía otra jugada de su mente, juró escuchar la voz de su padre a disciplinar a su pareja, a enseñarle su lugar.

“Ella se burla de ti, no te respeta… no conoce su lugar… patético”

Cada palabra era como un cuchillo que se clavaba dentro de su esencia orgullosa y que se retorcía con una dolorosa saña. Rose era desobediente, indisciplinada, irrespetuosa… una a una las palabras fueron llenando su cabeza, repitiéndose sin cesar entonados con el mismo timbre de voz que su padre. El eco fue tan poderoso que, en un vano intento por acallar esas voces, llamó con voz tronadora

- ¡Rose! Aléjate de él – apenas había ladeado el rostro, sin querer demostrar el tormento que ocurría detrás de su mirada.

Yami

Sus ojos recorrieron la arena en un vano intento por tratar de ordenar toda la masa de sentimientos que se agolpaban dentro de su cabeza y que le oprimían el pecho. Todos se veían afectados por la presencia de Lucifer quien era el único que parecía contento con el caos que se arremolinaba a su alrededor. La fuerza de las emociones era igual de grandes que el poder de todos esos demonios, las débiles barreras que había construido alrededor de su mente para no dejarse llevar por esas emociones, temblaban bajo esa masa impenetrable y amenazadora. A duras penas pudo escuchar la voz de Feyrir quien también emanaba tensión.

Sus ojos recorrieron los dedos que se estiraban hacia él y que le invitaban a afianzarse como un ancla. Deseaba con todas su fuerzas poder hacerlo pero los mismo sentimientos de su pareja podrían quemarle como hierro vivo en ese momento. Titubeó sopesando en seguir aguantando el abate cruel de las emociones de todos los presentes, o sumergirse en el fuego único de su pareja… no tuvo que pensarlo una segunda vez. Aguantando el gemido de dolor que pugnó por escaparse de su garganta pero se quedó atorado en el pecho, afianzo la mano de su pareja y se pegó inmediatamente a su pecho, queriendo sumergirse en esa fuerte pero suave piel que lo reconfortaba. No le importaba verse invulnerable en ese momento, solo quería sentir el amor abrasador de Feyrir y tener a su lado a sus dos amados hijos… ¿era mucho pedir?

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23 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Wed Apr 22, 2015 10:30 pm

Raziel
-Mi señor….-La mujer di+o un par de pasos atrás y le regaló una reverencia igual de pronunciada- Kael ha crecido para convertirse en un ser maravilloso, pero debo decir que no ha sido todo por mi crianza…

Claro que quería quedar como humilde, y de hecho lo era, pero además no era suyo el crédito de criar a Kael, no sola.

-Kael conoce bien las costumbres de…nuestros hermanos caídos, porque desde que tenía 10 años de edad vivió 6 meses de cada año en su reino, siendo educado, muy amablemente debo añadir , por la familia de su ahora Esposa. Su padre, su madre y su hermana…todos sus primos y amigos, ellos también lo han convertido en lo que es hoy.

Rose

Rose había estado a punto de Llorar, había elegido decirle a Nova porque era correcto, pero ahora se arrepentía, pero sabía que llegaría el momento en que necesitaría ayuda, ayuda de alguien que la quisiera, pero no con amor. Jared era predecible y aunque no le gustará admitirlo era impresionable y fácil de manipular.

Su padre ya lo había manipulado antes, para creer que ella no era digna de él, ni digna de amor, o respeto, ni digna de confianza. Y Rose podía verlo en los ojos de Nova, su pregunta sólo lo confirmo, dudaba del amor de Jared por ella. Pero también sabía lo mucho que ella era capaz de amar. Había amado a Nova por años después de elegir a Jared, amaba tanto a sus hijas que puso su vida en riesgo para darles vida, y amaba tanto a Jared que sabía que en el fondo de su alma podrida había algo mejor, algo digno de amar.

-No, Nova, no lo entiendes, yo te necesito vivo…Cyril también. Por ella, debes alejarte…deseo tu ayuda, cuando no quiera que nadie más me vea…

Ese llamado le erizo el cabello de la nuca. Había empezado, lo sabía, ya lo había vivido antes, los gritos, los insultos, el dolor físico, pero sobre todo la soledad. Ella ya lo había dejado antes, en ese estado encontró a Nova, pero ni el fue capaz de borrarlo de su corazón. Lo único que podía arrancar a Jared de su lugar era el mismo Jared, si no lograba safarse de la arena movediza en que su padre lo ponía con sus palabras y sus juicios.

Pero las palabras de Lucifer eran más fuertes que ella. Y lo sabía. Resistiría, hasta que pasara una de las dos cosas, ya no había más opciones. O Jared se arrancaba a si mismo de su corazón y la obligaba a huir, cosa fácil ahora que sus hijas habían hecho su propia vida, o ella moriría en sus manos.

Nova era su única esperanza de poner las cosas en orden antes de morir en sus manos. Debía obedecer pero antes tomo a Nova de la mano, firmemente sosteniendola entre las suyas. Aunque Jared no pudiera verlo le había dado una pequeña flor de cristal, encerrada en un diminuto tarro sellado con su propio cabello, nadaba en un líquido translucido y espeso.

-Guardalo bien…- susurro casi inaudiblemente- cuando el líquido se ponga rojo, ven a buscarme, ayúdame a lograr un día más… Por favor…No puedo pedírselo a nadie más.

Feyrir

-Todo estará bien… Yami tranquilo, ya verás que pronto saldrán de ahí y podremos volver a casa…seguir con nuestras vidas.

Feyrir interpretaba el estupor de Yami con angustia, y trataba lo mejor posible de serenarse para consolarle, le beso la frente y por un segundo se perdióen su aroma, y se dejó ir. Sólo eran ellos dos. Sólos, sin responsabilidades, besándose entre los arbustos de rosas a hurtadillas de su padre hace cientos de años.

-Te amo.

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24 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Wed Apr 22, 2015 11:28 pm

Kael

El arcángel no se sorprendió del todo al escuchar las humildes palabras de la mujer, su hermano había compartido con ellos el antecedente de Kael con los demonios, los estudios que había llevado en el Infierno y el aprendizaje de esa cultura a manos de su familia política; sin embargo, la mente rígida y conservadora de Miguel no había visto con buenos ojos ese intercambio de ideologías, e incluso veía como un potencial peligro que Kael arriesgara su vida cada seis meses al convivir con demonios.

- Ya veo, entonces también le debo agradecer a ellos – sonrió aunque se podía percibir cierta tensión en sus inocentes facciones – Aunque no creo ser bien recibido entre mis sobrinos – se encogió de hombros

- Señor… si existiera alguna manera de que ustedes puedan ver el amor de los demonios hacia su familia… - comenzó a decir Kael con un deje de angustia en su voz; sin embargo, fue interrumpido cuando Gabriel alzó una mano y movió con tristeza la cabeza

- No dudamos de tu palabra hermanito…bueno, Miguel tal vez, pero nosotros sabemos que los demonios no son el problema… Lucifer lo es. Cualquier cosas que hayas aprendido hasta ahora de los demonios, quedara en el olvido cuando él retome el poder

Nova/Jared

Entendía las palabras de Rose como entendía un libro sobre ángeles, ni un ápice; sin embargo, la premura y angustia en su voz fueron lo suficientemente poderosos como para acallar cualquier protesta y tomar entre sus dedos lo que la mujer le había entregado. En la mirada de la gemela podía ver brillar la confianza y esperanza que le estaba depositando, confianza que no pensaba quebrantar. A pesar del calvario que pasó para superar el desamor de la mujer y las malas noches maldiciendo a todo el Infierno, todavía sentía un inmenso afecto hacia ella, un amor romántico y pasional, como el amor que sostenía por su General y Yuna, o el amor que tenía por sus compañeros comandantes, un amor de amigos.

Suprimiendo el enorme deseo de atacar al Jared, afirmó con la cabeza y guardó lo que la otra le había entregado con tanta esperanza. Lo cuidaría hasta que fuera necesario, solo esperaba que su ayuda no llegara tarde. Ya se había desvivido pensando por qué Rose había decidido someterse a la voluntad de aquel demonio, ya no podía seguir haciéndolo, ahora necesitaba pensar en Cyrill y la familia que formarían, en su verdadero amor… lo demás era decisión de Rose, lo único que podía hacer por ella en ese momento era estar disponible para cuando necesitara su auxilio. Abrió la boca para decirle algo más, para distraerla de la inminente amenaza que significa el General de Orgullo cuando escuchó el ruido de movimiento detrás de él, cerca de sus piernas. Frunciendo el entrecejo, ladeó la cabeza hacia Memphis quien comenzaba a estirarse, con un último apretón de manos hacia la gemela, se hincó al lado del peli-rojo para ayudarle a incorporarse.

Mientras tanto, Jared quien no vio con buenos ojos la cercanía que Rose hacia Nova, terminó de estallar cuando la vio tomarle de la mano. Un claro signo de rebeldía y falta de respeto ante su autoridad. Ahí estaba de nuevo esa salvaje flor queriendo agitar sus alas para salirse de su jaula de oro, retando su poder, cuestionando su autoridad… pues no lo iba a seguir permitiendo. Ignorando que Nova ya se había alejado de su pareja, cerró los ojos y concentró parte de su energía en el vínculo, forzando a la mente de Rose a desvincularse de su cuerpo para sumergirse en el espacio mental que él había creado especialmente para ella.

- ¿Se te hace familiar? – preguntó sonriendo con sorna y alzando los brazos para demostrar todo el espacio de la jaula de oro cubierta de rosas y otras delicadas flores.

Miros

La mente del peli violeta se encontraba dividida en tres partes, una dedicada a su embarazada pareja, la otra dedicada a su hijo y una más dedicada a pensar en todo lo que había acontecido hasta ahora. El regreso de su padre significaba una clara amenaza para todos, no sólo en su estilo de vida sino también en sus vidas. Ahora estaba probando a sus herederos, pero qué pasaría con aquellos que no hayan sido lo suficientemente fuertes como para satisfacer las terribles exigencias de Lucifer ¿Estarían a salvo? ¿Les exigiría el mismo duro entrenamiento que ellos? Primero muerto antes de que sus hijos pasaran por lo que él pasó… o mejor muerto su padre, así se acabarían todas sus preocupaciones. Matarlo… algo que ya habían intentado hacer antes, algo que no les funcionó tan bien. Todavía retumbaba en su cabeza las palabras de decepción de Lucifer, pensando que su principal motivo para querer matarlo era el desear su poder, codiciar su esencia demoniaca y hacerse de ella … gran decepción se llevó cuando se enteró que su hijo sólo lo hizo para ayudar a uno de sus hermanos

… ¿O acaso era por otra razón? No podía negar que siempre deseo el poder de su padre, codiciaba el trono como codiciaba la mayor de las riquezas, en ese momento enmascaró sus verdaderas intenciones como interés por su hermano, cuando en verdad sólo estaba viendo por él…

… ¡No! No era él quien estaba pensando, sentía la presencia de su padre en los límites de su mente, queriendo colarse y plantar la semilla de la duda, causar discordia entre sus hijos para separarlos, para causar estragos en sus vínculos y poder manipularlos mejor. Esa era su principal artimaña, sabía qué puntos tocar en cada uno para que cayeran rendidos a sus redes, desde pequeño tuvo que identificar sus propios pensamientos de los inducidos por su padre, sólo eso lo defendía de la Manipulación de Lucifer; sin embargo, varios de sus hermanos no habían corrido con la misma suerte… como Jared…

Sus ojos se posaron en su rubio hermano quien parecía impasible mientras tenía la mirada fija en algún punto de la arena. Había algo en Jared que siempre fue susceptible a la manipulación de su padre, el gran deseo por querer agradarle era meramente el control mental que el Señor del Infierno ejercía sobre él. Su naturaleza humana por parte de su madre biológica lo hacía más propenso ante ese tipo de técnicas por lo que Lucifer experimentaba con su “mente débil” como gustaba llamarle. Por eso era potencialmente peligroso Orgullo, porque si su padre le ordenaba que sacrificara su vida o la de sus hermanos por él, lo haría sin chistar. Y no es que Jared tuviera mucha opción, Lucifer llegaría hasta despojar de su consciencia a su hijo simplemente para someterlo a su voluntad.

“Feyrir” llamó a su hermano quien se encontraba en el balcón junto a él. No quería arriesgar a que esa conversación fuera escuchada por oídos indiscretos. Necesitaba decirle a su hermano los posibles peligros de la llegada de Lucifer y sus especulaciones sobre Jared.

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25 Re: Saigo no Tenshi (Rol) on Wed Apr 22, 2015 11:49 pm

Raziel

-Ellos no quieren a Lucifer más que nosotros. –Dijo la mujer algo más relajada- Hay tensión, los hermanos que se han unido van a perderse y las familias van a separarse por su culpa, pera ellos que han construido un gobierno capaz de aceptar una tregua regalándonos a una de sus hijas el regreso de Lucifer es un evento terrible…

Raziel apreciaba a sus…amigos infernales, especialmente a los que no eran línea directa-

-Incluso, Freya, tan dulce debe estar ahora sufriendo las consecuencias de ello. Y es una pena que no pudiéramos tenerla aquí con nosotros…ella seguro le ayudaría a ver…como ha hecho con muchos antes…

Rose

Aquello la hizo sentir terriblemente abusada, como si nada, ni su propia mente fuera suyo para controlar.

-No puedes tenerme aquí, Jared… No soy un pajarito! No soy tu mascota! Y no soy un animal!- Le respondió desafiante, arrancando una rosa de los barrotes de oro y pisoteándola- ¿por qué quieres encerrarme ahora? Sabes que no iré a ningún lado!

No había odio en sus palabras, pero sí frustración, ahora la jaula estaría en su mente? Que la golpeará, insultara, obligara a tener relaciones, incluso culparla de la muerte de su primogénito era mejor que saberse una prisionera en sí misma.

-Adórnala todo lo que quieras no te hace mejor que él… Me necesitas afuera! Contigo!

“o eres tan cobarde que temes no poder manejarme allá afuera? Que vaya en busca de otro? Uno que me haga sentir lo que tu no puedes? Cobarde… Ya lo viste…el me hizo gozar mucho más que tú… si no hubieran sido tus hijas, ahora estaríamos juntos, haciéndolo una y otra vez…"

Las palabras no salían de la boca de Rose, pero seguro así parecía. Ella era muy ajena para sentir a su suegro, jugando con la frágil mente de su amado.

Feyrir

-Miros… No sabes lo agradable que es oír tu voz en mi cabeza y no la de nuestro Padre, hablándome de como tendría menos preocupaciones si hubiera sabido satisfacer a Yami y hacerle 10 hijos más… es repulsivo…Pone Imágenes en mi cabeza Miros… No sé qué más hacer… ¿Tu como vas?-

Preguntó mirándolo a través de la reja, y dedicándole una sonrisa sincera pero fugaz.

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